Coctelera

Buen día, Magino. Vamos a comenzar esta nueva semana laboral sin darle muchas vueltas al pandero. Primero que todo, y tras leer la carta que el padre del proyecto de ley de traganíqueles dirige a Rhadamés Virgilio, hemos de hacernos la consabida autocrítica, pues ¡por fin! se ha entendido que el proyecto citado persigue el bienestar de la sociedad.

Ese bienestar se logra, en parte, con la exoneración impositiva en la importación de traganíqueles y piezas de repuestos para los mismos, pues ambas cosas constituyen verdaderos instrumentos de desarrollo, desarrollo que, aún así es limitado por el instrumento legal. El padre del proyecto explica que los ladrones de un solo brazo se destinarán a las bancas de apuestas y a los casinos de juegos de azar y que se congela el otorgamiento de nuevos permisos, creo que durante unos tres añitos, lo cual constituye una medida de “protección” para quienes ya se han sacrificado bastante para mantener vigentes esos establecimientos donde joden, perdón, donde “ayudan” tanto al necesitado…

Explica el progenitor del proyecto, asimismo, los beneficios que percibirá el Estado con las cargas impositivas que se fijan algo sumamente importante para un gobierno jugador. Y eso de jugador sea dicho sin ánimo de ofender a los tahures pero como los “banqueros han señalado que en el país operan 45,000 bancas autorizadas por la Lotería Nacional, se puede hacer un pequeño ejercicio en base a aquella cosuanita de que “toda cantidad puede reemplazarse por su igual”, es decir, Lotería Nacional es igual a gobierno. ¿O no?. Mire, Maginito, en esta época de la clonación, es una lástima que un proyecto tan bueno deje de ser clonado, para que pueda, entonces, ser aplicado a la educación y a la salud, pues una forma de conseguir dinero para el Estado –sin reforma fiscal alguna– sería instalando traganíqueles en las escuelas y en los hospitales. Así, al mismo tiempo, se daría educación y salud a nuestros ciudadanos que educación y salud necesiten, y se les brindaría, al mismo tiempo, un sano esparcimiento como el que ofrecen los ladrones de un solo brazo, tragaperras, tragamonedas o traganíqueles. En cuanto a los criterios que el papá del proyecto emite en El Nacional, en relación a los casinos de juegos, mejor es no entrar en muchas consideraciones, pero sí recomendarles la lectura de “La Selva de Fieltro Verde”, “La Mafia en La Habana” y “Las Vegas por Dentro”, este último original de Mario Puzzo, el creador de “El Padrino”, que todos vimos en el cine y que trata de la “ayuda cristiana” que se ofrece a través del crimen organizado. Amén. Aleluya. ¡Y para el carajo con los traganíqueles y sus protectores!..

HOY publicó ayer, en su primera página, una fotito que debe haber traído muchos recuerdos a los “continuistas” reformistas. Es la gráfica que muestra a Ron Daniels, el fundador del Proyecto para el Apoyo de Haití, al norteamericano Andrew Young, al embajador haitiano en Washington, Raymond Joseph, y Marc Prou, director del Centro de Estudios Africanos y Caribeños de la Universidad de Boston. La foto fue tomada en Atlanta, ciudad sureña norteamericana donde se reunió un foro para estudiar el futuro desarrollo de la democracia en Haití. Pues bien, Maginito, Andrew Young generador de los recuerdos, es un hábil negociador político que fue embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, y quien sirvió a la administración del presidente Jimmy Carter. Carter, que no es un maní, y quien cree en la democracia, usó a dos negros en altas y vitales posiciones, sobre todo para estrujarlos en las caras de los racistas sureños. Uno fue Young y el otro Terence Toddman…

Lo lindo del caso, Maginito, es que Carter se valió de Young y de Toddman para darle el tablazo al presidente Joaquín Balaguer en 1978, diciéndole, claramente, que estaba bueno ya de ‘reelecciones’. Ambos vinieron al país y trataron de convencer al mandatario dominicano y le prepararon el camino para que Carter comprobara que estaba totalmente ciego y no era prudente mantenerlo en el mando. Es más, con “agentes” disfrazados de miembros del Cuerpo de Paz, se llegaron a tomar fotos del doctor Balaguer dentro del vehículo-vagón en que viajaba. Fotos en las cuales se mostraba que el mandatario requería ayuda de terceras personas para sus más elementales necesidades. Carter le dio el tiro de gracia cuando Balaguer viajó a Washington para la firma del Tratado Torrijos-Carter, pero aun así el viejo mandatario pataleó como todos recordamos en mayo de 1978. Después, Carter envió a Toddman como embajador en Madrid. Young se nominó como candidato a la alcaldía de Atlanta y ganó por amplio margen. A él hay que anotarle una pata por los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad sureña y hoy se mantiene como un consultor permanente de “altos intereses” especialmente en asuntos caribeños.