Coctelera

¿Cómo está, don Magino? Después de la elección de Rafael Alburquerque como candidato a la vicepresidencia de la República por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hay caras, caritas y carotas. El anuncio de la selección de Alburquerque, hecho por el propio aspirante presidencial, Leonel Fernández, fue precedido por constantes boletines de Radio Bemba: que es Carlos Morales Troncoso; mentiras tuyas, que el hombre es Domínguez Brito; que el escogido es Danilo Medina y hubo quienes llegaron a mencionar a Quique Antún. Después del anuncio, solo vale preguntar, ¿cómo te quedó el ojo, forastero?….

Por cierto, Maginito, y hablando de forasteros, por ahí circula un rumor de que en un departamento que opera “en la Feria”, han designado más gente que el carajo –casi mil–con un salario mensual que llega a miles de tablas, para que “trabajen” en la campaña electoral del presidente Mejía. No, por nada….Elena Viyella de Paliza, presidenta del CONEP, denunció que hace meses que la Superintendencia de Energía o de Electricidad o de lo que sea, no autoriza a empresas solicitantes producir su propia energía, algo que autoriza la ley eléctrica. ¿Qué pasó ahí, don Magino? Y eso viene acompañado de la disposición gubernamental que no liberará de impuestos los combustibles que empleen quienes producen su propia energía. Titirimundachi, menos gobiernachi, han dicho que esa medida es ilegal, que está en contra de la tan comentada ley de electricidad, ley que dio tanta brega aprobar en un Congreso cuyos tornillos se oxidan con suma facilidad y hay que estar, de manera permanente, con grandes potes de “aceite tres en uno” para evitar dañitos….

Entonces tenemos, don Magino, que el Comité Olímpico Dominicano (COD) prohíbe que se hable de la crisis en el atletismo y en su federación, que se hable públicamente de esa vaina. ¡Bien hecho! ¡Eso se llama transparencia 2004! Además, ¿quién carajo ha dicho que la basura, cuando se esconde, deja de ser basura? Eso es lo que creen muchísimos funcionarios, que las cosas malas, por el hecho de taparse, han dejado de ocurrir. Pero quienes patrocinan esas medidas, evidentemente de corte fascista, ignoran que todas las pendejuanitas saldrán a la luz pública, pero como los autorizados a hablar no pueden hacerlo, entonces vendrán las inexactitudes y las acusaciones a la prensa de “desinformar”. No se apure, Maginito, que boca callada en este país, ¡difícil de lograr!….

Maginito, no puedo decirle, ahora mismo, hasta dónde puedo creer que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y República Dominicana nos beneficiará. Eso sí, prepárese a comer muslos de pollos por pipá, siempre y cuando pague el precio, y hasta con su arrocito norteamericano de ñapa. De lo que sí estoy seguro, viejo verde, es que el tratado tiene una cosita buena: nos obligará a hacer las cosas bien, a cumplir con lo pactado, a respetar las reglas del juego, y a no ser tan cambiantes y medio sinvergüenzones. Todo eso, porque la otra parte está acostumbrada a jodernos antes de contratar, pero después que contrata, exige claridad en todo. Por cierto, viejito vagabundón, una de las cosas que más los yankees desean es el final de la piratería, del respeto irrestricto a la propiedad intelectual. Por eso, cualquiera le pregunta a la misión norteamericana en este país, ¿quiénes piratearon la nueva versión de la Pasión de Cristo, pirateada en los Estados Unidos, y traída aquí para disfrute de los “dominican black people”, como decía el difunto Fabian Damirón? ¿Son latinitos los falsificadores, o blanquitos de los que nunca agarran?….

Dígame una cosa, don Magino, será verdad la vainita esa de que hay gente que aspira a una disposición legal que permita al Poder Ejecutivo disponer de las reservas internacionales del Banco Central? Tengo entendido que una vez se habló de esa pendejada y la Junta Monetaria se opuso al proyectado abuso. Creo, más bien, que todo el asunto tiene que ver con interés de dañar al gobierno en la campaña electoral, pues usted puede estar seguro que por la mente del presidente Mejía jamás ha cruzado una barbaridad como esa…