Coctelera

¡Palmas, Maginito, pero muchas palmas para el presidente de Chile, doctor Ricardo Lagos! El mandatario socialista sudamericano es un hombre que, a lo calladito, se las trae y también se las lleva. Sin hacer mucha bulla, ha ido tomando medidas que cada día más muestran que el ex dictador Augusto Pinochet Ugarte no es tan santurrón como quieren pintar sus apologistas. Hace que los chilenos respeten más la memoria del expresidente Salvador Allende, quien se suicidó en 1973, cuando Pinochet y su mariachi chileno y gringo consumaron el traicionero golpe de Estado….

Y ahora el presidente Lagos se la luce y pone en su puesto a quien en su puesto tenía que poner. Ocurre que el mandatario preparó una repceción de Estado para su colega George Bush, nada menos que con 400 invitados. El aparato de seguridad que viajó con Bush, norteamericano naturalmente, quiso que se le permitiera registrar con un detector de metales a los asistentes al banquete de gala y ahí mismo el presidente Lagos los mandó a todos al carajo: los invitados el presidente de Chile, en Chile, no serían registrados por ningún poder extranjero. El banquete fue suspendido y se cambió por una cenita con la asistencia de veinte comensales y bebesales. Pero ahí también hubo sus cositas, pues la seguridad chilena se `confundió` e impidió la entrada de sus colegas gringuitos. Bush fue a buscar uno de sus guardaespaldas, lo haló para que entrara y así evitar que le metieran nueve ceros….

¿Cree usted, Maginito del alma querida, que por estos laditos caribeños y centroamericanos se hubieran atrevido a tomar una actitud como la dispuesta por el presidente Lagos? Desde luego, incluya a Cuba en esa pendejuana y me atrevería a asegurar que Venezuela, también en Sudamérica, asumiría una posición similar a la del digno mandatario de la patria de Neruda. Eso me recuerda, Maginito, algo que ocurrió por aquí en el decenio del 50 del pasado siglo. La tripulación de un buque de guerra de los Estados Unidos, como era costumbre hacerlo, se dedicó a pasear por calles de la ciudad. Un grupito de marinos, pasados de tragos, tuvo la infeliz ocurrencia de introducirse en el parque Duarte, de la Padre Billini, y allí, graciosamente, se sentó alrededor de la estatua del patricio y después los visitantes se orinaron en la misma. Fueron detenidos y llevados a la Fortaleza Ozama. De inmediato sus jefes hicieron gestiones para que los libertaran y desde el Palacio Nacional vino la orden dispuesta por don Fello el de San Cristóbal. Los marinos fueron puestos en libertad y hasta excusas les pidieron en la Fortaleza. Salieron muy contentitos, pero al llegar a la esquina El Conde y Las Damas, para descender hacia el muelle por las escalinatas ubicadas frente al viejo edificio que ocupa El Caribe, un grupo de personas vestidas de civil, todas ofendidas por la actitud irrespetuosa y abusiva de los marinos, le entró a dos manos, poniéndolos a todos moraditos sin ser peledeístas pues el PLD no existía entonces. Radio Bemba, que también funcionaba en esa época, regó la especie que los paisanos que dieron la pela de puños a los marinos eran guardias de la propia Fortaleza Ozama, vestidos de civil a la carrera para “halagar” a los visitantes. Algo muy parecido se leyó aquí en Bohemia, en una época cercana a la citada, cuando marinos yanquees profanaron la estatua de Martí en La Habana….

¡Qué rebajadito luce el expresidente Bill Clinton en la foto junto al presidente Leonel Fernández y el empresario turístico Frank Rainieri! Clinton se ha recuperado, admirablemente, después de una intervención quirúrgica al corazón para colocarle varios bypass. La foto fue tomada durante el encuentro sostenido anteayer en Punta Cana, provincia La Altagracia. Por cierto, Maginito, cualquiera cree que el expresidente Clinton está inmerso en negocios relacionados con la producción de energía. No, por nada…

El expediente de venta de 13.9 millones de tareas de tierras del CEA es esperado por Depreco para decirle bienvenido sea el CEA. Mire, Maginazo, sin pasar balance alguno, sería bueno que se aclarara la operación del carajo esa, pues comprar a sesenta para vender a más de 250 enseguida no es una pendejuana. Y al tratarse de una operación de más de ochocientos millones de pesos, a cualquiera se le doblan las rodillitas. Aclaren bien sus vainas para que después no jodan con eso de persecución.