Coctelera

“The Economist”, mi querido Magino, coloca a la República Dominicana en el lugar 79 de las naciones con “mejor” calidad de vida. ¡Sopla! Pero no se haga muchas ilusiones por el hecho de que nuestro pequeño país figure por encima de Rusia. Si la “mejor” calidad de vida tiene como guía la que existe en República Dominicana, ¡el mundo se jodió! Algo más, querido viejo destartalado, en América Latina, por encima de República Dominicana figuran Chile, México, Costa Rica, Brasil, Argentina, Uruguay, Panamá, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, El Salvador, Paraguay y Nicaragua. Solo le “ganamos”, según “The Economist”, a Bolivia, Guatemala, Honduras y Haití, equipos de serie B en cualquier liga, dicho eso con todo respeto. No estaría de más apuntarle que Haití y Zimbabue son considerados por “The Economist”, como los países con peores condiciones de vida en todo el planeta. ¿Quiere usted más? Pues no hay dudas de que usted, viejo muerto de hambre, no es más que un gandío…

Desde luego, Maginito, no es necesario que “The Economist” haga encuesta alguna para establecer que Santo Domingo es una de las ciudades con más basuras acumuladas en sus calles. Esa encuesta, viejo sución, la hacen cada día los munícipes locales. Por ejemplo, para citar un casito, en Bella Basura –antes Bella Vista– hay toneladas y toneladas de basuras regadas en las vías. Ayer desde un camioncito de pipiripao se inspeccionaba para ver que se recogía. Desde luego, lo que no falla es la llegada de avisito de cobro de doscientos tulipanes. Ahora se habla de que dentro de quince días se habrá “dominado” la situación. Ojalá no sea ese otro cuento chino. Pero usted puede apostar a que en diciembre los camioneros se moverán su chincito, pues ese es el mes del “pico y te hinco”. Además, Maginito, es justo y necesario soltarle una boronita a quienes le “sirven” todo el año y las fallas no las provocan sus propias culpas…

Tenemos ahora, don Maginazo, que los legisladores del Partido Reformista Socialcristiano (PRSC) ponen más condiciones que el carajo para aprobar el proyecto de presupuesto y ley de gastos públicos para el 2005. Esa gente sí que sabe de esa vaina, o a usted se le olvidó, viejo verde, que a su líder, cuando era presidente, le gustaba que dilataran hasta la tambora la cuestión de la aprobación presupuestaria, para gobernar entonces con el instrumento del año anterior y darse gusto con los excedentes en las recaudaciones. Para evitar malas interpretaciones, cuando se habla de darse gusto, hay que aclarar que era para invertir los excedentes en obras públicas y veinte mil firmas más. También se habla de que los reformistas no aprobarán préstamos en moneda dura, como si aquí, alguna vez, se hubiera usado moneda blandita…

Y ya que hablamos de legisladores, viejo sinvergüenzón, el bloque de diputados perredeístas dice que se acabó la luna de miel con el gobierno peledeísta. Y cualquiera se pregunta, ¿pero alguna vez existió esa luna de miel? Desde el comienzo, el PLD se limitó a amagar y no dar, y desde el comienzo, también, los perredeístas se han mostrado más broncos que guineas. Ahora bien, de más no está decir que si el PRD falla en el gobierno, son especialistas en la oposición…

¿Que los jueces hablan por sentencia? ¿Y qué? Eso no significa que todos los magistrados sepan hablar bien…..Eso es lo mismito que el oficial de la Marina que acaba de señalar que la guardia habla por escrito. Eso hace que uno se pregunte si ese oficial se sentirá mal cuando su jefe, el almirante, formula pronunciamientos verbales a la prensa. No, por nada…

Aclaradito eso de que AES informó al gobierno la venta de sus acciones a una subsidiaria local de TCW Energy Advisors, de Estados Unidos AES tenía el 50 por ciento de las acciones de Jode Este. El restante 50 por ciento está en poder del Estado, aunque AES ha sido la ley, la batuta y la Constitución de la que llamaremos empresa. En Jode Norte y Jode Sur la totalidad de las acciones están en poder del Estado, por virtud de una excesivamente rápida negociación que hizo el gobierno pasado con la Unión Fenosa, de España, la que salió en coche de un país en el cual considera, –quizás hasta con razón–, que la gente aun usa taparabos. Y se acabó por hoy.