(CODUE)  afirma que Instituciones Gubernamentales ofrecen un “flaco” servicio a la Nación

El presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) Reverendo Fidel Lorenzo Merán, expresó que las comisiones creadas por el Poder Ejecutivo para  el apoyo o supervisión de labores de instituciones gubernamentales, cubren la inoperancia de funcionarios bien pagados pero que hacen un flaco servicio a la nación. 

 “Existen suficientes mecanismos de control establecidos por las leyes para obtener una adecuada supervisión por parte del Presidente de la República y otros funcionarios encargados de vigilar a los administradores de las instituciones públicas”, expresó Lorenzo Merán.

Indicó que las comisiones, crean paralelismos institucionales  ya que las mismas siempre serán inorgánicas aunque sean creadas por decreto, ya que las instituciones tienen sus propias leyes adjetivas orgánicas que las ubican dentro del organigrama estatal.  

Puntualizó que muchas comisiones fundadas fueron para soluciones peregrinas y  tapar la inoperancia orgánica estructural, que actualmente es la principal rémora burocrática dominicana, elemento muy arraigado en la cultura laboral en las entidades públicas.

Señaló que en el país  recuerdos poco agradables de las comisiones porque varios gobierno recurrieron a ellas para acallar la opinión pública  que exigía respuestas ante una situación determinada que funcionarios no podían o no querían resolver.   Expresó que las comisiones también neutralizan o restan voces autorizadas que “responden al dictamen de su consciencia, el compromiso de hacer el buen nombre, el valor de la honra”.

Advirtió que siempre ha sido el clamor de muchos dominicanos de quitar organismos o que resultan inoperantes sin la suficiente autoridad para resolver los problemas  a  que están destinados  a resolver. “El paralelismo institucional y las comisiones como por ejemplo las comisiones de notables han tenido su historia en el país: resolver la inoperancia o la falta de credibilidad institucional”, dijo Lorenzo Merán.  Precisó que lo más saludable es crear instituciones fuertes y dotarlas de capacidad para supervisar o ser supervisadas, con la cultura de rendir cuentas o el deber de trazar un plan que de ninguna manera sea abstracto o infuncional.