“Coge lo que te den y vota por quien tu corazón te diga…”

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CONVENCIÓN ANULADA. Se anuló el resultado de la primera y se llamó a una segunda convención que se efectuó el siete de noviembre en la Casa Nacional del partido, El Conde número 13.

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“El 20 de octubre de 1962 se celebró la primera Convención del PRD. Vi cómo funcionaba la democracia, ordenada en su desarrollo. Fue en un cine del ensanche Ozama”, relata Rafael Gamundi Cordero con voz serena que luego se torna intranquila al relatar el crucial desenlace. “Pero el final fue traumático: Bosch desconoció la victoria de Buenaventura Sánchez como candidato a la vicepresidencia, y una semana después fue preciso celebrar otra convención y buscar argumentos legales que la justificaran”.
Esta crisis fue superada, pero otra batalla le tocaría emprender al joven vegano que con tan devoto y entusiasta ardor guerreaba por llevar al poder a su líder y al mismo tiempo imponer la democracia: luchar contra la “sucia” campaña de los cívicos y sus aliados para desacreditar al futuro Presidente de la República.
El PRD tenía dos aspirantes a la vicepresidencia, el otro era Juan Casasnovas Garrido, al que superó en votos Sánchez Féliz. “Tan pronto el profesor Bosch conoció los resultados, se opuso y dijo que no sería candidato”, expresa Rafael Gamundi.
Buenaventura había obtenido 155 votos y Casasnovas Garrido 154. Se dijo que “la diferencia de un voto era sospechosa y que se había violado el artículo 79 de la ley electoral, con ánimos de buscar una fórmula legal a las exigencias del candidato presidencial”, significa.
Se anuló el resultado de la primera y se llamó a una segunda convención que se efectuó el siete de noviembre en la Casa Nacional del partido, El Conde número 13.
En su libro “Afán de libertad, vivencias de un incansable luchador revolucionario”, Rafa Gamundi consignó: “Algunos delegados preguntaban disgustados cuál era la razón para elegir al candidato vicepresidencial si ya en la primera ganó en buena lid Buenaventura Sánchez Félix (sic), amenazando con retirarse del cónclave…”.
Ángel Miolán, agrega, no solo “tranquilizó” a estos inconformes, sino que logró hacerlos votar “por el candidato de don Juan, el doctor Segundo Armando González Tamayo”.
Sánchez Féliz también cuestionó la segunda asamblea, considerando que la ley no había sido violada y Miolán reiteró su consigna: “Votar por González Tamayo”, quien terminó siendo el elegido en esa nueva asamblea que Buenaventura describió como “tramposa, indelicada y violatoria de los principios y la moral revolucionaria”, según Rafa.
Gamundi Cordero no reveló razones por las que Bosch objetaba a Sánchez, pero sí anota que esta convención fue “ampliamente cuestionada” y añade que se sacrificaron asuntos personales en interés del país, “quedando claro que lo conveniente para el PRD y la República Dominicana era que don Juan fuera el candidato presidencial y alcanzara la victoria electoral”.
“Coge lo que te den”. Con asombrosa memoria, RafaelGamundi Cordero recuerda lemas, frases, conductas y estrategias que asumieron Bosch y el PRD para enfrentar la “agresiva” campaña de sus adversarios, porque él participó en los mítines, se reunió con líderes y afiliados y recorrió el país visitando simpatizantes que él mismo había conquistado en sus viajes iniciales para dar a conocer al que promovía como símbolo de la honestidad y la libertad ausentes durante 31 años de dictadura.
Los rivales, sobre todo la Unión Cívica Nacional, presidida por Viriato Fiallo, acusaban a Bosch de trujillista, llegando “al extremo de borrar en todas partes la R de las siglas del Partido y colocaban en su lugar una palmita del Partido Dominicano identificándolo” como sustituto de la que fue organización oficial de la tiranía.
A Bosch “lo calumniaban acusándolo de actos dolosos e inmorales en el exilio”, cuenta Rafa Gamundi, eficaz jefe de campaña y experimentado político al que acuden hoy jóvenes promesas de esa actividad buscando orientación y asesoría.
El profesor no se preocupaba, afirma Rafa, al contrario, llevó “un mensaje de perdón” a los antiguos seguidores de Trujillo.
“Bosch contrarrestó la compra de votos y de conciencia armando a sus cuadros con la consigna de “Coge lo que te den y vota por quien tu corazón te diga, que no hay corazón que engañe a su dueño”, recuerda Gamundi.
Enarbolaba, aunque parecía contradictorio, el eslogan de “Vergüenza contra dinero”, y de “Borrón y cuenta nueva”, una especie de absolución “a los delitos cometidos durante la tiranía, contrario a lo que predicaban Viriato Fiallo y sus seguidores que siempre hablaban de persecución y castigo”.
Gamundi define como “correcta” la prédica perredeísta pues con ella los trujillistas “se sentían protegidos de la acción de la justicia”.
Refiere términos y expresiones que introdujo Bosch para darse a conocer entre los más sencillos, iletrados, desprotegidos de riquezas, como “hijos de machepa”, y a los pudientes los llamaba “tutumpotes”. Cita profesores venezolanos y cubanos que asistieron y prepararon organismos internos del PRD en “los temas más sentidos por la población, referentes a la economía, la política y la lucha por alcanzar una mejor calidad de vida”.
El avance perredeísta, manifiesta, “desesperó” a los adversarios y “Viriato Fiallo lanzó al combate a los sectores más recalcitrantes de la Iglesia católica, tradicionalmente servidora de los tutumpotes y por tanto de su candidatura”.
Rememora el debate televisado entre Bosch y el sacerdote Láutico García, que lo acusaba de “comunista y corrupto”, según Rafa, “acusación que el profesor consideró “infame”. “Recurrió a la táctica de anunciar que no se presentaría como candidato de persistir esa acusación”, lo que el partido comunicó a la Junta Central Electoral, presidida por Ángel María Liz, “faltando apenas tres días para la celebración de los comicios”.
Bosch solicitó aplazar las elecciones, “provocando alarma en toda la sociedad y en los yanquis, interesados en que el proceso se llevara a cabo democrática y pacíficamente en la fecha señalada, para refutar la influencia de la revolución cubana”.
Rafa afirma que Láutico “quedó desarmado” en sus alegatos, “teniendo que admitir que Bosch no era comunista”.
“La alegría popular fue enorme, Bosch reconsideró su negativa a participar en las elecciones”. Habiendo tenido que vencer otras artimañas del enemigo, obtuvo la victoria el 20 de diciembre de 1962.
Entonces Rafa Gamundi se enfrentaría a un gobernante definido por él como terco, opuesto a toda propuesta del partido para desarticular las maniobras de quienes se empeñaban en derrocar su gobierno.
Con mezcla de felicidad y amargura confiesa: “Para mí fue el gobierno más democrático, honrado, no encubrió, no hubo corrupción. Pero en otro sentido fue malo: no cumplió con lo que establecían la Constitución y el programa de gobierno del PRD que lo llevó al poder”.
Rafa pondría otra vez de manifiesto sus incomparables cualidades de conspirador, pero para salir del triunvirato.