“Comandos de la Resistencia” afirman coronel Caamaño iba a los campamentos “de visita de médico”

los miembros

Cinco exguerrilleros que integraron los “Comandos de la Resistencia” y se entrenaron militarmente en campamentos de Cuba bajo las órdenes del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román) afirman que el líder de la revolución de abril de 1965 tenía un carácter difícil, era egocéntrico, terco, usaba un lenguaje soez, vulgar, agresivo y amenazante y mostraba una evidente inclinación al alcohol.

Revelan, además, que Caamaño apenas tenía contacto con los hombres bajo su mando, casi no intercambiaba impresiones con ellos y frecuentaba poco los campamentos de entrenamiento. El coronel vivía en La Habana y los visitaba ocasionalmente, “de visita de médico, porque siempre tenía prisa”, según testimonian.

Entre otros aspectos inéditos de su entrenamiento en campamentos en las montañas de Cuba, los ex guerrilleros de los “Comandos de la Resistencia” revelan que Caamaño era mujeriego y, durante su estadía en La Habana, tenía dos mujeres.

Sobre su inclinación a las mujeres, dicen, se suscitaron situaciones incómodas. En una fue necesaria la intervención de autoridades cubanas. Lo que sí confirman, sin titubeos, es que esa situación causó frustración en Caamaño, quien acentuó su lenguaje agresivo y amenazante con los hombres que se entrenaban. Algunos de ellos testimonian que no solo los encerró en cárceles cubanas, sino que amenazaba con fusilarlos.

Cuando se tornaba colérico, descargaba todo el peso de su cólera contra uno o varios de los hombres del campamento. El tono era amenazante y no había derecho a réplica, según testimonian. El insulto más más frecuente era “usted no es más que un come mierda”

Los detalles de lo que ocurrió en Cuba a finales de los años 60 y principio de la década de los 70 son revelados por Gustavo Alonzo, Julio Delgadillo, Julio Enrique Montaldón, José Ignacio Marte Polanco y Johnny Weber. El grupo está consciente de que su testimonio generará polémica en la opinión pública, en la familia del líder constitucionalista y en algunos círculos de personas que contactaron a Caamaño en Cuba.

Sin embargo, recuerdan las enseñanzas de su líder, Amaury Germán Aristy, quien les enseñó que “cada revolucionario debe contemplar el hecho probable de su muerte como un accidente de la lucha que ha de sobrevivirle de su acción hasta la victoria”.

Del grupo de exponentes, Julio Enrique Montaldón tiene 73 años. Fue contactado por Virgilio Perdomo y Amaury Germán Aristy, quienes lo convencieron para viajar a Cuba. Sin embargo, surgieron inconvenientes de último momento y rumores persistentes de que había infiltrados en el grupo. Esa situación generó intranquilidad, escepticismo y desconfianza. Finalmente no viajó a Cuba.

Todos usaban apodos, incluido Caamaño, a quien todos llamaban “Román”. Durante las exposiciones sobre la experiencia en Cuba, los exguerrilleros resaltan las profundas diferencias que finalmente separaron al coronel de Abril y a Amaury Germán Aristy.

El grupo de exmiembros de los “Comandos de la Resistencia” que lideró Amaury Germán Aristy accedió a testimoniar ante las cámaras de televisión detalles de lo acontecido en el entorno del coronel de Abril en Cuba, del recelo y la incertidumbre, las intrigas, de su recio temperamento, sus debilidades con el alcohol y las mujeres, las relaciones con los hombres bajo su mando y de sus frustraciones por la tardanza de la salida de la expedición de desembarco en las costas dominicanas para derrocar el gobierno de Joaquín Balaguer.

La actividad duró alrededor de seis horas. Tuvo lugar en una residencia campestre, en la Sección Bayacanes, Paraje Monte Grande, La Vega. Los participantes están dispuestos a testimoniar en cualquier escenario los acontecimientos que vivieron los hombres que fueron a entrenarse a Cuba bajo las órdenes del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

El periódico HOY participó en las exposiciones, que fueron grabadas, además, por técnicos del Archivo General de la Nación.

Viaje a Cuba, escasa información. Para trasladarse a entrenarse en Cuba, los hombres usaban pasaporte de Venezuela. Viajaban a Europa y allí un contacto los recibía y los trasladaba a La Habana, donde eran conducidos a viviendas de “máxima seguridad” y días después llevados a uno de los campamentos que operaban en las montañas.

Coinciden en que el grupo que se entrenaba en Cuba nunca pasó de 33 hombres. Se preparaban para derrocar el régimen de Balaguer, pero se mantenían ajenos a los acontecimientos que ocurrían en la República Dominicana.

Se enteraban de la situación política del país a través del desaparecido noticiario “Radio Mil Informando”. Siempre estaban atentos a dos emisiones del informativo radial.

La información en los campamentos era escasa, casi nula. Los allegados a Caamaño no ofrecían información, porque se sospechaba que el movimiento estaba infiltrado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, y más que eso, que el gobierno norteamericano sabía que había dominicanos entrenándose en Cuba para intentar derrocar a Balaguer.

El proyecto guerrillero del Coronel de Abril estaba minado.

De modo que sospechan unos de otros. Esa situación era molesta, pero tolerante. Cualquiera podía ser el “chivato”, aunque las sospechas recaían siempre en un hombre intrigante, ladino, quien siempre estaba cerca de Caamaño, susurrándole secretos a los oidos: Billo Gómez Suardí, a quien la izquierda dominicana bautizó “post mortem” como “serpiente venenosa que murió en el corazón del imperio”.