Comenzó anoche VI Encuentro  Pastoral Penitenciaria de Celam

El Departamento de Justicia y Solidaridad, del Consejo Episcoplal Latinoamericano (CELAM), inauguró ayer el VI Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Pastoral Penitenciara, con una eucaristía celebrada en la Catedral Primada de América.

El acto religioso estuvo presidido por el nuncio apostólico, moneñor Joseph Wesolowski.

 Monseñor Wesolowski inicio el acto litúrgico con la lectura de una carta enviada por el Sumo Pontífice, Benedicto XVI, a los participantes en la reunión, en la que les exhorta a continuar escuchando la palabra del Maestro,  anunciar el evangelio de la misericordia y la reconciliación a las personas recluidas en recintos penitenciarios.

Pidió que el encuentro con Jesucristo sea ocasión propicia para el arrepentimiento, la conversión del corazón, el incremento de la confianza, el cultivo de la esperanza y la práctica de la auténtica caridad”.

Luego de la eucaristía, se dio  apertura al cónclave, en un acto efectuado en el auditorio de la Casa San Pablo, presidido por monseñor Artenio Flores Calzada, responsale de la Pastoral Social del CELAM; Fray Arístides Jiménez Richarson, coordinador de la Pastoral Penitenciaria, y el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, entre otros.

Jiménez Peña expresó que el intercambio de experiencias entre las pastorales penitenciarias latinoamericanas y del Caribe ofrece  una valiosa oportunidad para conocer de los éxitos y dificultades en la misión pastoral, y aconsejar vías para el mejoramiento de la actividad penitenciaria regional. Resaltó el apoyo y  compromiso de la sociedad al proceso de reforma penitenciaria,  que consideró un componente esencial para su sostenibilidad más allá de las improntas políticas y gubernamentales.

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Criminalidad

Monseñor Artemio Flores Calzada, responsable de la Pastoral Social del CELAM, en su discurso en el acto inaugural del VI Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Pastoral Penitenciaria, comentó que ante una realidad que golpea nuestro pueblo, como la violencia, que es producto de la injusticia, ha crecido la    criminalidad, y por consecuencia el número de personas recluidas en las cárceles. Destacó la importancia de la atención que hay que darle a los recintos carcelarios para que realmente sean centros de rehabilitación y de derechos humanos. Dijo que hay que agilizar los procesos judiciales. Manifestó que la Iglesia agradece a los capellanes y a todo el   voluntariado que trabaja en las cárceles.  También los invitó a “fortalecer la Pastoral Penitenciaria e impulsar una labor evangelizadora que lleve a la formación humana, a la defensa de los derechos humanos, a trabajar para garantizar un debido proceso a los que están privados de  libertad y una atención a los que sufren por ellos”.