Punto : Comercio exterior (y II)

JOSÉ MERCEDES

Es altamente interesante el estudio Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2019, de la Cepal, en el cual analiza en detalles el panorama de la producción, las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, la manufactura, la agropecuaria, la incertidumbre económica global y regional, el impacto del cambio climático y su incidencia en los acuerdos comerciales.
Es una guía importante y valiosa para economistas, ambientalistas, agentes económicos, empresarios y funcionarios, entre otros, ya que, además, examina la situación de la infraestructura y la logística, aspectos clave para el comercio internacional.
Parte de la tesis de que mientras los aranceles se han ido reduciendo, la importancia de otras barreras han ido aumentando, en particular aquellas vinculadas a la logística y la infraestructura.
En ese contexto, se observa restricciones actuales, la escasa infraestructura, el desequilibrio modal, las fallas y dificultades institucionales y regulatorias y, en muchos casos, la marcada dispersión de las acciones y visiones públicas sobre la infraestructura y sus servicios, y la falta de integralidad en el abordaje de las políticas. Detalla la forma en que el comercio puede hacer un mayor aporte a la sostenibilidad ambiental y la logística marítima regional e internacional, así como la evolución del comercio con la entrada de China al mercado internacional con nuevas propuestas.
El comercio tiene impactos tanto positivos como negativos en el medio ambiente, con un resultado neto incierto. Los vínculos entre comercio y medioambiente se han hecho más visibles desde los años noventa, como muestra el aumento de las controversias comerciales vinculadas con aspectos ambientales y la creciente incorporación de capítulos ambientales en los acuerdos comerciales, cuyo proceso ha sido muy dinámico, con marcadas diferencias en términos de su ubicación en el texto del tratado, el alcance y la profundidad de las disciplinas, y las implicancias legales e institucionales.
Las actuales tensiones tienen como trasfondo la insatisfacción de algunos países, en particular, Estados Unidos, respecto del funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las dificultades por las que atraviesa son de larga data, pero se han acentuado en el contexto de la creciente competencia económica y tecnológica entre China y Estados Unidos, del socavamiento del “consenso proglobalización” y de un entorno internacional menos proclive a la cooperación multilateral.