Cómo avanzar si nos jartamos RD$16.6 millones

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Raudas, las apetencias llegaron en cuanto apareció la Cuaresma. Al margen de la devoción, los sacrificios y promesas, casi todos los dominicanos se detuvieron a pensar en ellas y en su divinidad: por fin era el momento de las habichuelas con dulce, ese postre omnipotente y omnipresente que tiene que ocupar cada mesa hasta después de la Semana Santa.
El plato es tan vital para nosotros que, para garantizar que ningún dominicano se quede sin comerlas este año, el Plan de Asistencia Social de la Presidencia convocó una licitación de urgencia para comprar los insumos que les faltan para preparar unos kits de habichuelas con dulce que donarán a personas pobres en Semana Santa, como establece el proceso de urgencia convocado el lunes 18.
¿Qué necesita el Plan de Asistencia Social? 400 mil cajas de 1 onza de pasas sin semillas, 400 mil sobres de plástico de “estillas” de canela (con 3 mínimo) empacados en el país, 20 mil latas de 315 gramos de leche evaporada que no sea abre fácil y 400 mil fundas de 50 gramos de galletas de leche hechas con harina de trigo, grasa vegetal, suero de leche, textura crujiente, sabor y olor lácteo, con fecha de vencimiento de más de seis meses y registros industrial y sanitario. El monto estipulado para esta compra, que no incluye las habichuelas ni el azúcar, es de RD$16,600,000.
La cifra, absurda, duele. ¡Es muchísimo más del doble de lo que recibe cada mes la mayoría de los ayuntamientos del país! ¿Cuántas cosas resolverían los cabildos con ese dinero? ¿Cuántas medicinas se comprarían? ¿Cuántos caminos vecinales se arreglarían? ¿Cómo avanzamos si nos jartamos más de RD$16,600,000?