¿Cómo diagnosticarlos?

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Su médico tratante, ya sea fisiatra u ortopeda, debe hacerle una historia clínica detallada para identificar los signos clásicos de dolor relacionado con los meniscos, y particularmente buscar datos de disfunción mecánica de la rodilla, que son las causas que podrían llevar a una cirugía.
Esto se acompaña de un examen físico minucioso, en el que se realizan maniobras especiales que logran aislar parcialmente la dolencia relacionada con los meniscos, o identificar si realmente el dolor es secundario a otra causa.
Importante notar que las lesiones de meniscos no se diagnostican “al ojo” ni en los más experimentados examinadores, y es considerado una imprudencia no evaluar al paciente y solo guiarse de una historia parcialmente tomada y algún estudio de imagen. Luego de examinarlo, su médico debe ordenarle radiografías o incluso evaluaciones por sonografia en manos expertas, que pueden dar indicios de la lesión; sin embargo, es el estudio de resonancia magnética el indicado y “estándar de oro” para este diagnóstico. Por eso, en este punto es importante tener una presunción diagnóstica y confirmar o descartar con la resonancia, y no tratar de que el radiólogo nos diga el diagnóstico. Esto ayudará a que el paciente no tenga procedimientos innecesarios.
Encuestas publicadas en el BJSM recientemente, también hablan a favor de que incluso cirujanos experimentados no pueden pronosticar que pacientes se beneficiarían de cirugía en aquellos casos de lesiones degenerativas de los meniscos, y recomiendan tratamiento conservador en estos casos como primera línea.