Cómo entender la paradoja chilena

Chile es al país de América Latina que más ha reducido la pobreza en los últimos años. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, en 2003 un 40% de los chilenos vivía bajo la línea de pobreza; en 2017 tan solo el 10.7% eran pobres. Esto significa que durante esos años se produjo una importante movilidad social en Chile que según la CEPAL se expresó en un crecimiento de los estratos medios (clase media), que pasó de representar el 26.8% de la población en el año 2000, a 58.4% en 2017.
Adicionalmente, la desigualdad social se redujo ya que el coeficiente de Gini descendió de 0.507 en 2003, a 0.454 en 2017, lo que representa una reducción de la desigualdad de más de un 10%, en ese periodo de catorce años. Aun así, es preciso reconocer que la desigualdad social sigue siendo alta.
Visto en los términos indicados, se puede hablar de que en los últimos años Chile ha mostrado un buen desempeño social, lo que nos conduce a elevar la siguiente pregunta:¿cómo explicar, entonces, que a pesar del exitoso desempeño que presentan las estadísticas, miles y miles de chilenos se mantuvieron protestando agresivamente durante varias semanas contra el modelo de desarrollo que se ha seguido en su país?
Una primera explicación surge de lo siguiente. Si bien, la clase media chilena se ha expandido considerablemente, resulta prudente llamar la atención al hecho de que de la totalidad de los estratos medios reportados por la CEPAL para 2017, el 51% de ellos, o sea más de la mitad, cae en la categoría de estratos medios bajos, integrados por personas que fácilmente pueden caer en la pobreza ante cualquier cambio negativo en la situación económica. Hablamos, pues, de una clase media muy vulnerable.
Una segunda explicación surge de entender que existe más de un concepto de desigualdad y por lo tanto más de una manera de entender el fenómeno. Esto lo explica claramente el economista chileno Sebastián Edwards, profesor de Economía Internacional de la Universidad de California en los Ángeles, en una reciente entrevista en el periódico El Mundo, de España. Edward señala que, además, de la desigualdad de ingresos o desigualdad vertical, que es la que miden los economistas con el coeficiente de Gini, y que es la que se ha reducido en Chile, existe un segundo concepto que adquiere gran importancia una vez que los países logran cierto grado de desarrollo. Se trata de la “desigualdad horizontal” o desigualdad de trato. Según Edward, se trata de la desigualdad de acceso a bienes públicos como áreas verdes y esparcimiento, desigualdad ante la ley, desigualdad con respecto a acceder a ciertos puestos de trabajo. Edward señala, entonces, que “cuando uno lo analiza, Chile ya no aparece como el paraíso o el oasis del que tantos hablaban. Hay abusos, humillaciones, mal trato. La gente siente que no la respetan, sienten una falta de dignidad”.