Cómo evitar golpes de calor en los bebés

Cómo evitar golpes de calor en los bebés

En verano hay que tener especial cuidado con los bebés y niños pequeños, ya que son dos de los grupos más expuestos a los golpes de calor, un cuadro derivado de las altas temperaturas, y que puede incluso ser mortal.

Es importante tener en cuenta algunos sencillos consejos para prevenir los golpes de calor en el niño, como evitar el exceso de actividad física en las horas de más calor, ofrecer agua de forma frecuente al bebé, optar por ropas holgadas durante el verano y cuidar la alimentación de los pequeños en esta época.

¿Qué es un golpe de calor? Se trata de un cuadro de colapso en el que entra el cuerpo humano cuando se produce una alteración grave de su capacidad para regular su propia temperatura y que, en condiciones normales, oscila entre 36 y 37ºC.

El calor excesivo en la época estival puede alterar este equilibrio térmico y, en los casos más graves, llegar a ocasionar la muerte.

Grupo de riesgo. Los bebés y los niños menores de seis años constituyen dos de los principales grupos de riesgo, junto con los ancianos, los deportistas y las personas enfermas.

No es extraño que los pequeños sin el cuidado atento de sus padres puedan experimentar una deshidratación. Hay que tener en cuenta que los niños no saben pedir agua y que su sistema de autorregulación térmica no ha culminado su desarrollo.
Prevenir los golpes de calor en el niño. Hay que evitar exponer a los bebés y niños a temperaturas muy elevadas. Esa es la primera clave para prevenir los golpes de calor. Aquí algunas sugerencias.

1. Procurar mantener a los pequeños en ambientes frescos y usar el aire acondicionado y los ventiladores cuando se encuentren en espacios interiores.
2. Impedir su exposición al sol durante las horas de más altas temperaturas (entre las 11:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde, en los meses de verano).

3. Conviene recordar, asimismo, el peligro que representa dejar a los niños en el interior de vehículos, estacionados al sol: en un lapso muy breve, la temperatura en estos espacios se torna demasiado elevada y aparece el riesgo de un golpe de calor.

4. Ofrecer agua de forma frecuente al bebé. A menudo, los niños pasan demasiado tiempo sin beber agua por distracción. Ofrecer líquido con frecuencia al pequeño es importante para evitar un golpe de calor.

5. Hay que procurar, además, hidratar su cuerpo. Una buena opción es refrescar al bebé con baños o duchas varias veces al día en las jornadas más calurosas.
También, mojarle la cabeza y los brazos varias veces durante las horas más soleadas; sobre todo la zona de la nuca, el cuello y las muñecas.

6. Evitar el exceso de actividad física en las horas de más calor. Los niños no son conscientes del esfuerzo físico que realizan y, como consecuencia, pueden extenuarse y llevar sus cuerpos al límite de su equilibrio. Si el ejercicio genera tanto calor que el cuerpo no puede regular su temperatura interna, se producirá un golpe de calor.
7. Usar ropa fresca holgada y de colores claros es una recomendación que conviene tener en cuenta para mantener fresco al niño.

Es fundamental que las prendas sean de algodón u otros tejidos que permitan que la piel respire, es decir, que le garanticen una correcta sudoración; ya que esta es la manera que tiene el cuerpo de regular su temperatura interior.

8. Cuidar la alimentación de los niños en verano. Se aconseja evitar ofrecer al pequeño comidas pesadas, de digestión lenta y muchas calorías y priorizar, en cambio, que coma porciones de frutas y verduras. Apostar por los zumos de las frutas y hortalizas.
Preste atención al estado anímico y físico de los bebés y niños. Si lo percibe decaído, irritable y con la piel muy caliente pero sin sudor, es posible que esté sufriendo los primeros síntomas de un golpe de calor.

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