“Cómo evitar la próxima pandemia”: el papel político de los gobernantes

“Cómo evitar la próxima pandemia”: el papel político de los gobernantes

Rafael Santos, periodista y escritor.

El libro “Cómo evitar la próxima pandemia”, del magnate estadounidenses, Bill Gates, es más que todo un texto en el que además de encontrar valiosas informaciones científicas sobre Covid 19, así como el manejo que les han venido dando los diversos gobiernos, es un texto con un pronunciado sabor político que nos ponen en alerta sobre otras posibles catástrofes en términos de lo que es la salud mundial.

Casi al inicio del presente texto, el autor explica lo que se supone había sido la falta de un interés real por parte de muchos de los grandes promotores y acaudalados hombres de negocios, que como él, se dedican a la filantropía a través de investigaciones diversas en gran parte del planeta.

“Me extrañaba que los gobiernos no mostraran mayor preocupación” página 13 cuando se entendía que el virus que había iniciado su demoledora “travesía” en la ciudad de Wuhan, en China, en donde varios miles de personas, en su mayoría pertenecientes a la clase obrera, fallecieron a causa de la citada enfermedad infecto-contagiosa y cuyo papel político por parte de las autoridades de la oriental nación, fue prácticamente un tanto lenta, al inicio.

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Sin embargo, Bill, temeroso y a lo mejor con privilegiadas informaciones como consecuencia a las múltiples investigaciones que bien podría manejar, ya sea por los multimillonarios recursos que invierte en las exploraciones de la salud, asegura en la página 18, que “la probabilidad de que sobrevenga una posible pandemia no deja de aumentar”.

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Bill Gates, autor del texto y acaudalado multimillonario que dedica parte de sus recursos a las investigaciones sobre diversos temas de interés en el planeta.

Debido al desinterés que más arriba señalamos por parte de la clase gobernantes de muchos de los países de los llamados del primero mundo, que son en esencia los que cuentan con los recursos multimillonarios necesarios para profundizar en aquellas investigaciones que en términos de lo que es la preservación de la buena salud, muchos “aquí abajo” sentimos un temor mayúsculo.

Ese temor, nos vinos como consecuencia al pronunciado grado de desinformación que en sus momentos acontecía, y que nuestros gobiernos hasta parecían incapaces para ponerle un pare a las mismas.

Fue tan pobre el manejo que muchos de nuestros gobernantes latinoamericanos les dieron al citado tema pandémico, que durante un tiempo exageradamente “largo”, una colectividad cautiva se llenó de un mayúsculo terror, el cual amparado en un siniestro morbo, hasta provocaron muertes a quienes por una razón u otra padecían de enfermedades cardiacas o de depresión.

Muchos desaprensivos tomaron la principal herramienta informativa, como fueron las diversas plataformas digitales, para crear en la población un tipo de miedo, que todavía hoy, cuando ya las cosas han tomado un giro más pausado sobre el tema, muchos guardamos en nuestro subconsciente aquellos terroríficos mensajes que por falta de una buena política comunicacional salían, principalmente por las redes sociales.

República Dominicana y al igual que muchos países del área no escaparon a las constantes campañas desinformativas. Al inicio, nuestra clase política gobernante, no hicieron lo correcto en cuanto a información científica se refiere, y permitieron que el filibusterismo mediático, con el solo deseo de sumar likes, llevaran constantes campañas intranquilizadoras, que por momento pusieron al mundo a pensar que todo esto obedecía a una trama hasta si se quieres de índole extraterrestre.

Con razón el autor Bill Gates, en la página 29 expresa, que “Durante la pandemia, no han dejado de maravillarme las demenciales teorías de la conspiración que han surgido en torno a mí”  y a seguida específica a manera de advertencia a las grandes potencias del mundo, en la página 30, que el “libro (Como evitar la próxima pandemia), sienta las bases para que los gobiernos, los científicos, las empresas y los individuos puedan crear un sistema que frene los brotes inevitables e impidan que se trasformen en pandemias”.

Es por esta razón que en la página 22 nos señala que “Me pareció una buena oportunidad para recalcar que el mundo no estaba listo para enfrentarse a una enfermedad infecciosa con la capacidad de provocar una pandemia real”, pues después de la gripe aquella del 1918, el mundo solo había conocido un tema de esta naturaleza a través de las proyecciones de Hollywood.

Ahora bien, no dejamos de reconocer la valentía que en el libro ahora sujeto a nuestro análisis-critico-reflexivo hacemos, y es, que el mismo Bill Gates, en la página 27 establece a manera de reflexión, que “estoy de acuerdo en que no es bueno para la sociedad que los ricos ejerzan más influencia de la cuenta”, sobre todo por ese espíritu a veces hasta arrogante que muchos de los acaudalados mundiales llevan en su interior.

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Portada del libro, “Como evitar la próxima pandemia”.

 Aunque aclara, “Sin embargo, la Fundación Gates no utiliza de forma secreta sus recursos e influencia. Mantenemos una política de transparencia respeto a los proyectos que financiamos y sus resultados, tanto los éxitos como los fracasos”, página 27.

De acuerdo al texto, “En el 2021 la Casa Blanca anunció un plan que, en la próxima epidemia, permitirás desarrollar una vacuna en un plazo de 100 días, si se asignan los recursos necesarios”, página 32.

“Por otra parte, los avances tecnológicos llevados a cabo durante esta pandemia agilizarán aún más las cosas en el futuro. Si gobiernos, donantes, y empresarios tomamos las decisiones correctas y realizamos las inversiones adecuadas, lo conseguiremos”, página 32.

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“De hecho, lo veo no solo como un medio de evitar que se produzcan nuevos desastres, sino como una oportunidad de lograr algo extraordinario. La erradicación de familias enteras de virus respiratorios. Eso significaría el fin de los coronavirus como el Covid-19, e incluso la desaparición de la gripe” página 33.

Es por estas y otras razones, que los gobiernos de nuestros países y a través de los diversos ministerios de salud de toda Latinoamérica, más que cada uno cabalgar por sus lados, deben de consolidar criterio para la búsqueda de la unificación en torno al tema sanitario.

Ya sea mediante la Organización Mundial de la Salud (OMS) u otra entidad, nuestros gobernantes deben de poner sus atenciones al desarrollo junto a los países más prósperos, de técnicas que en conjunto ayuden al perfeccionamiento de una posible vacuna que erradiquen gran parte de los virus que como planeta nos mantienen en constante amenazas.

Debemos tener muy en cuenta, que “la innovación no es cosa de un instante. Se requieren años de paciencia, esfuerzo y tenacidad por parte de los científicos – que cosechan más fracasos que éxitos – además de fondos, políticas inteligentes y una mentalidad emprendedora para conseguir llevar una idea del laboratorio al mercado”, página 56.

Pues “El mundo no se ha tomado en serio la labor de prepararse para afrontar e intentar evitar futuras pandemias. Los gobiernos son responsables de la seguridad de sus ciudadanos. Han desarrollado estructuras para actuar ante sucesos comunes que ocasionan daños y muertes, como incendios, desastres naturales o guerras”, página 58.

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Durante los meses más críticos las redes sociales jugaron dos roles de importancia, el primero fue de informar de manera científica sobre el tema y el segundo fue precisamente el desinformativo, pues muchos tomaron este importante espacio para crear morbo y desasosiego.

Finalmente (y créanme que solo hemos analizado una parte de este importante texto, pues la prudencia nos indica que debemos ya parar aquí, para dejar en el lector el mensaje de buscar él mismo y profundizar un poco más), “el mundo no ha invertido en las herramientas que necesita, ni ha realizado los preparativos adecuados para afrontar una pandemia”, página 59.

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“Está preparado el mundo para el siguiente brote? ¿Qué podemos hacer para prepararnos mejor?” página 67.

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