Cómo grandes firmas automotrices se adaptan a intrusos tecnológicos

22_01_2016 HOY_VIERNES_220116_ Economía6 E

Mohamed A. El-Erian

Como las compañías de muchos otros sectores, las empresas automotrices tradicionales tratan de determinar cómo responder a innovaciones tecnológicas que podrían transformar la industria. Es probable que los avances en autos automatizados y viajes compartidos cambien muchos sectores actuales. En las últimas semanas hemos visto ejemplos concretos de los diferentes abordajes por los que pueden optar las empresas. También hemos vislumbrado probables cambios en muchos otros sectores, el de servicios financieros entre ellos.

El dilema básico para la industria automotriz, que aún no se ha resuelto, es también crucial para muchos otros sectores: ¿Cuál es la mejor manera de combinar las plataformas existentes con el nuevo contenido.

General Motors es el ejemplo más reciente de una compañía que ve que una parte importante de la solución es comprar e integrar el nuevo contenido. Su inversión de US$500 millones en Lyft es el mayor intento hasta ahora de combinar una empresa automotriz tradicional con una plataforma de viajes compartidos. Es, por otra parte, un reconocimiento explícito y resonante de una transformación que el presidente de GM, Daniel Ammann, dijo que cambiaría más el transporte en los próximos pocos años que todo lo que ha pasado en los últimos 50.

Al invertir en Lyft, GM considera que puede hacer más que limitarse a importar el ADN tecnológico del emprendimiento, y que puede hacer más que aprovechar la conectividad móvil que Lyft implica. GM apunta a aumentar la demanda de sus vehículos mediante el establecimiento de flotas de alquiler para conductores de Lyft. Por otra parte, busca ampliar las oportunidades de financiamiento por medio de su subsidiaria financiera.

Para Lyft, la inversión de GM es una forma de fortalecer su presencia en un sector que domina Uber. La asociación con GM también posiciona a la compañía en la competencia por el desarrollo de autos automatizados, que podría constituir una transformación histórica de los servicios de movilidad.

La actitud de GM contrasta con las estrategias que hasta ahora han adoptado Ford y Toyota, que han hecho hincapié en una evolución mucho más orgánica con apenas alguna pequeña incursión ocasional y muy específica en la tecnología (como la decisión de la compañía japonesa de contratar a James Kuffner, que se desempeñó como investigador de Google e integró su equipo de robótica).

Fiat-Chrysler mantiene abiertas más opciones, como dijo hace poco el máximo responsable ejecutivo, Sergio Marchionne, al Financial Times en relación con los que calificó de “intrusos tecnológicos”. “Tenemos que seguir abiertos y relativamente flexibles respecto de cuál puede ser la solución para un grupo como Fiat Chrysler”, dijo. “Pero no es una decisión fácil ni obvia, ya que en cierto sentido vamos a perder control sobre el ADN de nuestra compañía”, agregó. Si bien es prematuro pronosticar cuál de las tres estrategias tendrá más éxito, se trata de una carrera que concita atención, y no sólo por parte de los especialistas en la industria automotriz.