Cómo la CIA ayudó a Balaguer
a ganar las elecciones de 1966

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POR BERNARDO VEGA
En nuestro libro “Cómo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el poder en 1966”, publicado el año pasado (en primera y segunda edición) explicábamos cómo la CIA ayudó a Balaguer a ganar las elecciones de 1966 proveyéndole de recursos económicos y asistencia técnica.

Allí sugerimos nombres de personas a través de las cuales llegaron los recursos económicos y también de personas que pudieron haber prestado la asesoría en asuntos electorales.

Llegamos a esas conclusiones en base a testimonios y referencias indirectas, pero no encontramos ningún documento en los archivos oficiales americanos que claramente dijese que esas acciones habían tenido lugar. Sin embargo, hace pocas semanas una publicación oficial de la Oficina del Historiador del Departamento de Estado publicó varios reportes de la CIA, que no estaban disponibles al investigador cuando visitamos los archivos americanos y que claramente corroboran lo escrito por nosotros. He aquí un resumen condensado de esos documentos.

RESUMEN OFICIAL:

“El gobierno norteamericano aprobó un programa encubierto para ayudar al candidato favorecido por Estados Unidos para que ganase las elecciones de 1966… La administración de Johnson aprobó un programa para proveer apoyo financiero encubierto e información electoral a Joaquín Balaguer, del Partido Reformista… El comité 303, que coordinaba entre la CIA y el Departamento de Estado las acciones encubiertas, proveyó la coordinación entre las agencias para la acción encubierta. Apoyo financiero sustancial fue pasado a Balaguer sin que él supiese la verdadera fuente de los fondos… La administración de Johnson estimuló a Juan Bosch, el principal opositor de Balaguer, a que participase en la contienda y hasta consideró otorgar a Bosch apoyo financiero encubierto, aunque en una escala mucho menor de la que fue autorizada para Balaguer”.

DOCUMENTOS:

El 29 de diciembre de 1965 el director actuante de la CIA Richard Helms se dirigió por oficio a uno de sus subordinados informando “que estuvo buscando algún documento escrito que describiese los deseos del presidente Johnson con relación a las actividades de la CIA en las próximas elecciones dominicanas”. Helms pensaba que había escrito sobre el asunto en junio del 1965, pero obviamente no lo había hecho por lo que le dijo: “quiero reiterar, para fines de archivo, que el presidente le dijo al director y a mí en más de una ocasión entre mayo y mediados de julio (de 1965) que él contaba con que la CIA dedicaría el personal necesario y los recursos materiales que fuesen necesarios en la República Dominicana para que ganase las elecciones presidenciales el candidato favorecido por el gobierno de Estados Unidos. Los comentarios del presidente no eran ambiguos. Él quiere ganar las elecciones y él espera que la CIA logre que esto ocurra. Si usted encuentra obstáculos en el camino para echar para adelante esta operación, quisiera que me lo hiciese saber para que esas dificultades puedan ser citadas al presidente con el propósito de lograr su influencia en lo que se refiere a las asignaciones financieras para apoyar al candidato apropiado”.

Como tan sólo faltaban cinco meses para las elecciones, la CIA discutió la necesidad de actuar con rapidez. Una encuesta de la CIA de noviembre indicaba que un 51% favorecía a Balaguer contra un 22% que favorecía a Bosch, mientras que en febrero de 1965, dos meses antes de iniciarse la guerra civil, Balaguer era favorecido por un 42% y Bosch por un 25%.

El comité 303 se reunió el 6 de enero de 1966 y allí se comentó que “la experiencia del pasado indica que una acción política encubierta en cualquier país debería iniciarse por lo menos seis meses antes para así asegurar una operación efectiva” y se citó específicamente a Balaguer como el único candidato al cual apoyar. En esa ocasión se indicó que “existían una serie de obstáculos en el camino de Balaguer” por lo que se decidió “diseñar inmediatamente un plan con relación a los aspectos que requiriesen un trabajo inicial de más tiempo, para que fuesen XX en la próxima reunión”. Ellsworth Bunker conocía sobre esos planes.

El 11 de enero se le explicó al comité 303 que “era esencial que esa operación fuese llevada a cabo de una forma que su promoción por parte de Estados Unidos no pudiese ser probada de ninguna forma y que aunque Balaguer requeriría apoyo financiero, así como asistencia en otras formas para poder superar ciertos handicaps, el monto de la ayuda que se le daría debería ser controlado para evitar un gasto excesivo”. En esa reunión se decidió que en adición a dinero “Balaguer necesitará ayuda en la forma de consejos e información”. Los detalles sobre esos consejos e informaciones aparecen en dieciocho líneas de texto pero que todavía siguen censuradas. Pero el documento continúa explicando que se preveían tres tipos de ayuda para Balaguer: “1) fondos que serían provistos (y ahí sigue la censura que no identifica la forma en que se le harían llegar); 2) información, experiencia y lineamientos políticos que se le harían llegar a través de intermediarios en quienes Balaguer confiaba; y 3) el desarrollo de propaganda y otros activos que tengan un prejuicio natural que favorezcan a Balaguer, o los temas de su campaña”. Sin embargo, no se autorizó ningún contacto directo con Balaguer, pero éste había indicado, a través de líderes del Partido Reformista de segundo rango, la necesidad de recibir apoyo financiero norteamericano en su campaña electoral. Había dicho a los líderes de su partido que el reformismo no podría competir efectivamente en las elecciones a no ser que se consiguieran fondos adicionales.

En esa reunión se explicó que “mecanismos de propaganda y de relaciones públicas, al igual que otras necesidades de campaña como medios de transporte, no estaban disponibles para el candidato y eran costosos, por lo que obviamente se necesitaba tiempo para desarrollar y coordinar si se iba a contribuir efectivamente a la campaña del partido”. Dos páginas y media a doble espacio describen las medidas que tomaría la CIA para ayudar a la campaña de Balaguer, pero esas páginas siguen censuradas, aunque sí se menciona que “cualquier apoyo que se le diese a Balaguer debiera ser sofisticado y totalmente encubierto”. El documento en una parte todavía censurada especifica el monto de dinero que se proveería a la campaña. El 30 de abril, apenas un mes antes de las elecciones, el comité 303 fue enterado de que: “ni Balaguer ni ninguno de los líderes de su partido saben mucho sobre organización política, o sobre la forma de conducir campañas presidenciales. Esta falta de experiencia, combinada con el relativo fracaso de Balaguer en obtener fondos para la campaña de fuentes locales, ha impedido hasta ahora una mayor explotación del sentimiento latente y amplio a favor de Balaguer”. Consecuentemente se decidió que la CIA debería inyectar fondos adicionales a los ya otorgados a la campaña, para asegurarse de que Balaguer debido a la falta de dinero no perdiese momentum en un punto crítico en la campaña.

Durante una reunión del 25 de abril, el almirante Raborn, director de la CIA, y el subsecretario Thomas Mann, entre otros, decidieron que se debían otorgar recursos financieros adicionales a Balaguer y también se discutieron ampliamente en cinco páginas y media de texto aún censurado ,las “operaciones diseñadas para promover un clima favorable para las elecciones y para lograr que la gente vote”. El 9 de mayo, después de una discusión sobre el tema cubano, el comité 303 aprobó la entrega de esos fondos adicionales para la campaña de Balaguer y se discutieron “los canales a través de los cuales llegaría el dinero, así como las fuentes de dinero privado”. Bill Moyers, asesor político del presidente Johnson, se preguntó en esa reunión “si los canales a través de los cuales llegaban los fondos eran suficientemente diversificados y no demasiado conspicuos” y sugirió que “con relación a la impresión de propaganda él tenía la esperanza de que se estuviese utilizando más de una imprenta”. Walter Rostow, otro asesor del presidente, mencionó “la débil estructura en la cual estaba basada la campaña política de Balaguer”, expresando la esperanza de que “se le pudiese persuadir a mover su filosofía un poco más hacia los tiempos modernos”.

El 29 de mayo, tres días antes de las elecciones el “New York Times” citaba que Balaguer “está llevando a cabo una costosa campaña al estilo americano”.