Cómo lograr una saludable integración de tu familia

Al ser la familia la célula básica de la sociedad, los retos para mantenerla unida y fortalecida es trascendente sea un objetivo no solo para quienes han determinado unir sus vidas para compartirlas en cuidado de sus hijos, sino de autoridades de gobierno que enfrentan las consecuencias de la desintegración con repercusiones tales como la drogadicción, el contagio de enfermedades de transmisión sexual, el vandalismo o pandillerismo, o la maternidad o paternidad en etapas de desarrollo en que la persona todavía no está preparada para enfrentar esta responsabilidad.

Aunque cada etapa de la vida es importante para el ser humano, las primeras de ellas, se consideran esenciales, para un adecuado crecimiento personal, en especial, por requerir de bases sustentables de atención a sus propias necesidades tanto fisiológicas, de seguridad, social, estima y autorrealización, que le permitan salir adelante como personas íntegras.

Para ello, se requiere de una formación adecuada y que los padres sepan el como atender cada fase del desarrollo de sus hijos. El ignorarlo, puede acarrear consecuencias que de no solucionarse a tiempo, interfieran con el equilibrio saludable de la persona, que a su vez repercuta con el progreso de la siguiente etapa, en afectación a un desarrollo integral.

La ignorancia de muchos padres de familia sobre este tema, hace indispensable una mejor orientación en especial de las instituciones encargadas de ello, para mantener la integración familiar, considerada como el mejor vínculo para recibir el amor, cariño, comunicación, comprensión y atención que requiere todo ser humano para lograr esa integralidad como persona.

El fomentar la unidad familiar debe ser un objetivo que las instituciones hoy más que nunca deben estar avocadas, en especial porque es el mismo Estado, de donde se erogan muchos de los recursos para atender las consecuencias de desintegración social, con repercusiones para la misma población.

En la vida, las personas aprendemos en instituciones educativas muchos conocimientos, más no para ser mejores padres.

Pero la pregunta del millón es cuáles consejos pueden servir para que se logre un acercamiento de padres e hijos y como consecuencia la familia se fortalezca y sea más armónica y feliz.

Como respuesta al cuestionamiento que todos se hacen, aquí algunos tips para conseguirlo.

Deben estar de acuerdo en ejercer en igualdad de condiciones y derechos el padre y la madre.

Los hijos tienen bien claras las normas de conducta y saben a qué atenerse; esto les da seguridad.

Los padres saben que sus hijos son seres libres, con pleno derecho a ser ellos mismos; por eso les respetan y valoran y les ayudan a tener un criterio propio.

En el hogar siempre cuentan las opiniones de todos, aunque al final, los padres tengan la última palabra.

La familia feliz está presidida también y sobre todo, por el respeto mutuo sin el cual no puede darse verdadero amor y convivencia pacífica.

Padres e hijos se expresan con libertad y sinceridad.  Se alaba y refuerza el decir siempre la verdad y al que miente, en lugar de denigrarle, se alienta y ayuda a amar la verdad y a mantenerla sin temor a nada ni a nadie. En la familia feliz todos expresan libremente sus sentimientos y se “explayan”, pero sin descalificaciones mutuas.

La familia feliz vive la alegría y practica el sentido del humor; en ella son frecuentes las risas, las bromas y las sanas “pillerías” (sin llegar a mayores) entre los esposos, entre los hermanos y entre padres e hijos.

La familia feliz practica el autocontrol y la responsabilidad para hacer lo que se debe y es bueno hacer aunque no sea ni fácil ni agradable. “Cada palo aguanta su vela” en el hogar y hasta los más pequeños saben cuáles son sus deberes y obligaciones de las que nada ni nadie les librará, por más que intenten eludirlas o escabullirse.

La familia integrada practica la generosidad, la empatía y el perdón. Quien obra mal no tiene el menor reparo en disculparse, pedir perdón y reconocer públicamente su error.

Los demás responden al instante con afecto, perdón y acogida al miembro familiar que acaba de reconocer su falta.

Aunque cada cual tiene sus obligaciones, todos están atentos a colaborar, a ayudar a los demás y a sacrificar su tiempo cuando sea necesario.

Para lograr una familia armónica, lo normal es que fomentes valorar los las cualidades de cada miembro de esta, es decir, que todos traten de ver cuánto de bueno y positivo tienen los otros y lo reconozcan.

Con esta acción conseguirás que se refuercen las conductas positivas, en lugar de las negativas. Por eso, todos evitan recordarle al otro los fallos y errores cometidos.

Un pilar muy importane para poder lograr una integración de cada uno de los miembros de su familia es disponer siempre de tiempo para estos, pero sin excusas de trabajo, estudios, etc., sencillamente si no lo hay deberá organizarse y encontrarlo.

Con esta disponibilidad para cada miembro de la familia en particular y en colectivo logrará una apertura en la comunicación, estar juntos y sentirse a gusto con la compañía del grupo, logrando vivir una unidad familiar como valor fundamental.

Obviamente, a una familia unida e integrada también es necesario que se le exija responsabilidad y disciplina y que cada cual haga las cosas lo mejor posible, evitando caer en el neurotizante perfeccionismo.

Es por esta razón que predomina la comprensión y el permitir fallos y errores, sin dramatizar y sin buscar una culpabilidad paralizante y negativa.

Toda familia feliz está presidida por el amor y el deseo de ser feliz viendo a los demás un poco más felices y se enseñan y practican los valores humanos.

Cada miembro familiar procura tratar a los demás como él mismo desea ser tratado en todo momento, de manera que  el amor que allí reine sea auténtico, perdurable y que sirva de ejemplo a otros que quieran conseguir exactamente lo mismo.

La clave

El mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, y cada vez resulta más difícil mantener relaciones llenas de significado. “Hacia una comunidad más feliz” es un libro que les recomiendo, ya que les animará a crear nuevas maneras de construir una comunidad poniendo en práctica las valiosas lecciones aprendidas del pasado. Les aportará herramientas para disciplinar adecuadamente los niños y tenemos además el reto de encontrar nuevas maneras de relacionarnos los unos con los otros y con la propia tierra. Este libro está lleno de historias de personas que han recibido o presenciado actos de bondad.

El dato

1.  Los hijos

Los hijos deben tener consideración y respeto por sus padres y entender el porqué se les disciplina.

2. Los castigos

Nunca castigue a su hijo sin explicarles la razón de este, sobre todo cuando son pequeños y se olvidan con facilidad de las travesuras hechas.

3. Sea persistente

No pierda la esperanza, está a tiempo para conseguirlo, siéntese, haga un plan, escriba la estrategia y manos a la obra.