¿Cómo observa usted la naturaleza?

MARTHA PÉREZ
Todos hablan de la naturaleza como algo maravilloso que con la magia del milagro engendra, produce y brinda una diversidad de elementos que hacen posible la vida sobre la tierra. Además de los animales y las plantas; es decir, la fauna y la flora, que desde nuestros primeros años en la escuela aprendimos que son parte importante de la naturaleza, también los pájaros, la lluvia, el aire, el agua; y una gran variedad de especies que no podemos detallar ahora, integran, en una conjugación sin igual, la indescriptible majestuosidad de la naturaleza.

Todos hemos leído acerca de esta especial conjugación; y casi la totalidad de los conocimientos sobre la misma nos vienen de alguna literatura leída, que generalmente es el resultado de un resumen o la reproducción de información o libros escritos por algún especialista, lo que sin dudas es un medio para enriquecer nuestros conocimientos. Muchos son los que poseen conocimientos adquiridos de fuentes bibliográficas y pocos –todavía– quienes los hayan adquirido de manera directa, mediante la observación metódica, o de un simple contacto o acercamiento con la naturaleza misma; lo que explica indudablemente que la naturaleza ha sido observada como un recurso para sobrevivir y considerados sus recursos naturales como objetos que deben ser explotados. De ahí que las connotaciones de los recursos de la naturaleza (recursos naturales) también se vea fundamentada en el “valor” y no precisamente en valores; pues además de ser una fuente de ingresos económicos, la naturaleza tiene otros valores intrínsecos que se relacionan entre sí y que pueden ser considerados desde distintas perspectivas. Estos son los valores ecológico, ético, cultural, científico, recreativo y estético; con los que puede naturalmente interactuar el valor económico, visto desde una perspectiva de desarrollo sustentable, no de acumulación de riqueza o de consumo, pues en este contexto lo que “vale” es el dinero y consecuentemente, cualquier elemento –sea un recurso de la  naturaleza o no– al que se le busque el “valor”, lo que se le asignará será un precio.

¡Cuán grande es el valor intrínseco de la naturaleza! Lo decimos una y otra vez; pero la mayoría aún desconoce los servicios y beneficios que ella le ofrece, a través –precisamente– de los valores que muchas veces no se le reconocen (ético, ecológico, cultural, recreativo…). Observar la naturaleza puede contribuir a que nos acerquemos más a ella. Muchas de sus maravillas están ante nuestros ojos y las pasamos desapercibidas; vemos y no miramos. ¿Se ha detenido usted a observar formas de algunas rocas? ¿se ha detenido usted a observar el “trabajo” de las hormigas, las distancias que recorren unas tras otras almacenando alimentos? ¿Ha dedicado tiempo a observar aves?; variedades de aves que escogen épocas, horarios y lugares específicos para visitar? Son sólo pequeños ejemplos de los espectáculos gratuitos que nos ofrece la naturaleza; de la que siempre de alguna forma nos aprovechamos. No pretendemos sugerirle que visite Alaska para observar el imponente glaciar Susitna, en las laderas del Monte Hayes; pero sí que comience a observar todo lo que la naturaleza ha puesto en nuestro entorno, ante nuestros ojos. Y los cambios que experimentan; y le permitamos que sea ella quien nos hable y nos muestre las cualidades y riquezas que posee. Riquezas que son inmensas, variables y diversas; desde el suelo, el agua, las plantas terrestres (incluidas las malezas) , aéreas y acuáticas, las aves, insectos, peces, mamíferos, reptiles, etc.; los minerales. ¡Ah! y los seres humanos. Todas esas formas de vida y sus adaptaciones al ambiente, así como los complejos procesos ecológicos de los que forman parte, constituyen la gran riqueza de la vida del Planeta Tierra, que es la biodiversidad o diversidad biológica.

En la década de los 90’s la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas declaró el 22 de mayo como Día Mundial de la Biodiversidad al entrar en vigor el Convenio sobre el tema, antes del cual la fecha era conmemorada el 29 de diciembre. La Biodiversidad comprende la diversidad dentro de cada especie entre las especies de los ecosistemas. Observar la naturaleza y sus complejos cambios sería una forma de conocer  y aprender a relacionarnos con las diversas implicaciones del amplio espectro que abarca la biodiversidad, de la cual los seres humanos somos parte. Pero es necesario observarla relacionando de manera equilibrada todos sus valores intrínsecos: económico, ecológico, ético, cultural, científico, recreativo, estético. ¿Cómo la ha observado usted?  Si no es de esta forma, trate de cambiar su actitud.