¿Cómo se refuerza la violencia de género en las aulas?

La violencia hacia la mujer es un problema social que tiende a tener una lectura parcial  y muchas veces desconectada de raíces culturales que le dan soporte y la refuerzan. Son muchos los factores y los escenarios desde donde se construye y se legitima culturalmente la violencia de género. 

El aula que debe ser un espacio de ruptura con los cimientos de la violencia de género y con las desigualdades existentes no cumple ese rol; por el contrario refuerza la desigualdad y la violencia.

En el estudio de Violencia en la escuela que realizamos para Plan Internacional se muestran una serie de manifestaciones que refuerzan y legitiman la violencia de género. 

Estas manifestaciones son las siguientes:

– Aceptación de la agresividad de los niños en sus juegos.

Los niños juegan con mucha agresividad en la escuela.  La pelea de los niños no se convierte en un elemento problematizador y reflexivo con procesos de transformación de estas prácticas hacia otros tipos de juegos inclusivos e integradores.

Las actitudes agresivas de los niños tienden a verse como algo “normal” del sexo masculino y se refuerza porque son más “machos”. Esta pauta cultural es uno de los troncos que sostiene la violencia de género y se refuerza en todos los espacios en que los niños se socializan, vecindario, hogar, escuela.

– Prohibiciones de juegos entre niños y niñas justificadas en la legitimación de la violencia varonil. En los recreos se les prohibe a los niños jugar con las niñas con un discurso de tolerancia hacia la violencia de género porque las “niñas se lo buscan”.

Encontramos a maestros y maestras que alertan a las niñas de que no deben jugar con los niños porque con ello provocan que después “la violen” o la agredan. Este discurso reiterativo en las escuelas está sostenido en la visión de que la mujer provoca la violencia y la violación sexual y por tanto no se entiende que la mujer tiene derechos sexuales y reproductivos.

La escuela debe fomentar la igualdad en las relaciones de género entre niños y niñas y romper con las raíces de la violencia de género que están presentes en nuestra cultura social y cotidiana.

La violencia de género está sostenida en pautas culturales que se reproducen en la cotidianidad donde al niño se le permite ser agresivo desde el juego y a la niña se le educa para que “no busque” la violencia. No se establecen pautas culturales que eduquen el control y el autocontrol en los niños con juegos compartidos niños y niñas desde espacios de creatividad y sin violencia.