Compaginar las opciones

Las objeciones de una parte de los partidos políticos al voto automatizado obligan todavía a la JCE a dar más respuestas y demostrar que se está a tiempo de auscultar los equipos electrónicos, usados y por usar, sacando a flote posibles vulnerabilidades. Los ciberataques no respetan fronteras. Debe reafirmarse aun más que la sospecha no cabe después de las acusaciones de fraude en las primarias formuladas por el aspirante que no logró la postulación bajo padrón abierto. Si el proceso automático en una parte importante del electorado -la de más complejidad por caudal de sufragios y diversidad de posiciones en juego- funcionará en paralelo con el conteo físico al ciento por ciento de las boletas, vale suponer que cualquier anormalidad o disparidad quedaría en evidencia.
Cabe aspirar a que el recurso físico certifique el resultado definitivo de urnas sumando contenidos en presencia del universo partidario. Deben considerarse los pros y contras junto con sus riesgos. Sin perder de vista que la forma tradicional de medir votaciones a pura mano y uso de “palitos” nunca dejó conforme a todo el mundo. Las más sonadas acusaciones de fraude solo tuvieron que ver con lápiz y papel. El clásico estafador tiene siete cabezas. En lo fundamental, la Junta Central Electoral es árbitro confiable por su composición equilibrada, receptividad, reiterados compromisos de independencia y capacidad de admitir sus errores.

Lo masivo de las togas y birretes

Progresivamente, y en correspondencia con el crecimiento vegetativo, van a mayor cantidad los jóvenes que conquistan títulos académicos. El país recibe pléyades diversas de profesionales aunque falten los énfasis en ciencias exactas más afines al desarrollo. El lado débil de la función académica criolla que siempre mueve a demandar que las universidades se ajusten más a las necesidades del progreso.

Pero el déficit que debe preocupar considerablemente proviene de la abundante adolescencia que no va a ninguna formación de calidad ni de condición ciudadana y queda sin sitios provechosos en el mercado laboral. Las altas cifras de egresados convencionales no impiden ver el todo de esta sociedad. Siguen siendo muchos los “ninis”: los que se quedan sin pito y sin flauta en los renglones de instrucción(29.4%).