Compañía Lírica Nacional cautiva con su arte musical a públicos de diversos estratos sociales

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Desde el año 1960, la ópera ha formado parte del repertorio musical que se interpreta en la República Dominicana. Ya para 1979, un grupo de cantantes líricos de la época unieron esfuerzos y crearon la Compañía Lírica Nacional (CLN), encabezada por los profesores Arístides Incháustegui, Frank Lendor y Fausto Cepeda, entre otros.
La CLN, del Ministerio de Cultura, es una agrupación que ha sido reconocida, no solamente por la difusión del arte lírico, sino por la del canto popular, con una matrícula de 14 integrantes.
La soprano Ondina Matos funge como directora de la compañía desde 2010, nos habla sobre la labor de la agrupación, que tiene más de cuatro décadas, y el proceso al que se someten sus integrantes para ofrecer la calidad que se les reconoce.
“Los muchachos se mantienen capacitándose. Es un grupo que mantiene la calidad con poca cantidad. En su gran mayoría, son profesores del Conservatorio Nacional de Música y academias privadas. Deben tener amplios conocimientos de danza y teatro escénico, ya que a la hora de interpretar un repertorio, se les demanda dicha formación”, explicó Matos, quien aseguró que son continuos los conciertos donde ponen en alto la dominicanidad, resaltando el legado de grandes compositores dominicanos.
“En una ocasión, hicimos uno dedicado a Julio Alberto Hernández, el abuelo de Maridalia, con todas sus obras. Después le hicimos un homenaje a don Luis Rivera”, recordó.
La cantante lìrica indicó, además, que la compañía cuenta con un departamento de rescate de piezas musicales. “Nosotros hacemos conciertos con fragmentos de piezas dominicanas y latinoamericanas que llenaron toda una época”, precisó.
Escenarios. Los cantantes líricos se presentaban en el auditorio del Palacio de Bellas Artes, que era el único escenario que existía, hasta que, en 1973, fue inaugurado el Teatro Nacional Eduardo Brito. “Aquellos fueron momentos grandiosos que se vivieron en el teatro”, puntualizó. En esa época, no solo los cantantes líricos se mantenían continuamente en conciertos operísticos, sino también de ballet clásico, en el auditorio del Palacio de Bellas Artes. Luego, pasó al Teatro Nacional, donde les esperaba un público cautivo, amante de esa manifestación artística.
Un género musical para todos. Ondina Matos expresó que la compañía trabaja en llevar este género a espacios en donde es poco conocido y difundido. “En las parroquias ofrecemos conciertos sacros; también hemos ido a centros penitenciarios del país para llevarle un poco de aliento y alegría a los internos”, precisó la soprano.
Explicó que cuando fue introducido este género al país, mucha gente tenía la percepción de que no podía ser consumido por todo el mundo, porque estaba dirigido a la clase alta. Pero señala que algunos de los fundadores de la compañía, como Arístides Incháustegui, Frank Lendor y Fausto Cepeda, eran oriundos de barrios vulnerables de la capital. “Sí había, entre los fundadores, artistas que tenían un nivel social un poco más alto; pero no eran de la élite, como se decía”, comentó Matos.