Competitividad, institucionalidad y electricidad

La pasada semana fue celebrada la VIII sesión del Consejo de Competitividad y allí, entre otros temas, se habló de los logros en materia de competitividad y el vicepresidente de la CDEEE también habló de los logros en ese sector, sin embargo por un lado el Índice Global de Competitividad 4.0 revela que hemos avanzado muy poco y en cuanto al sector eléctrico, la presentación de la modificación al presupuesto de este año revela que las pérdidas del sector se han incrementado.
En el Índice de Competitividad Global 4.0 la RD pasó de la posición 82 a la 78 de 141 países, sin embargo ese salto se debió a que tres, Trinidad-Tobago, Jamaica y Albania tuvieron peores desempeño y además los dos primeros tienen el mismo “score” total que la RD ( 58.3), sin embargo son colocados en la posiciones #s 179 y 180; pero cuando se va al detalle encontramos que en ocho de los doce pilares estamos por encima de la posición #78 (En la posición #1 esta Singapur con 84.8 puntos y en la #141 Chad con 35.1).
En el Pilar #1, el institucional, estamos en la posición #86, si nos vamos al detalle de ciertas variables de ese pilar se observa estamos en posiciones peores. Por ejemplo en Seguridad estamos en la posición #118, en tasa de homicidios en la #122, confiabilidad en la policía #132, en independencia judicial la posición #123, en carga de regulaciones gubernamentales, donde supuestamente se ha avanzado en el Consejo, en la #108 y en transparencia e incidencia de la corrupción en la #110. Es decir en factores institucionales fundamentales estamos en posiciones que nos presentan como una nación con muchas limitaciones para crear un entorno competitivo e innovador.
En materia del sector eléctrico baste leer la exposición de motivos y el detalle del proyecto de modificación presupuestaria, originado en una caída de 15 mil millones en las recaudaciones estimadas, lo cual en principio y muy conservadoramente llevaría el déficit meta para 2019 de 1.7% del PIB a 2.2%, pero la realidad del sector eléctrico y el aumento del gasto en los meses electorales, el déficit se colocará por encima del 3.3% del PIB que estimó la misión del FMI del artículo IV.
Entre los “considerandos” del proyecto se hace constar que las empresas distribuidoras debieron recurrir a financiamiento de corto plazo con la banca comercial por un monto de US$495 millones en 2018, al cierre de 2018 el monto de facturas por compra de energía por la CDEEE pendiente de pagos asciende a US$789.4 millones, además por facturas pendientes de pago de 2019, RD$33 mil millones. Estamos hablando de que la deuda del sector eléctrico por compra de energía asciende a RD$91 mil millones, que a la tasa actual de 52.86 asciende a US$1,721 millones, equivalente al 2.1% del PIB estimado para este año.
Estamos hablando de un gran déficit solo en el sector eléctrico que implica mayor endeudamiento público y revela que no se ha avanzado en materia de la disminución de las perdidas y todo ello en un escenario de varios años con precios de los combustibles bajos y estables y una matriz de generación que se ha diversificado.
En conclusión, no hemos avanzado en materia institucional y el sector eléctrico, clave también para la competitividad, sigue siendo un derrochador de recursos presupuestarios y un generador de un endeudamiento que cada año que pasa se aproxima peligrosamente a la insostenibilidad fiscal. Tamaña agenda tiene ante sí el próximo gobierno que surja de la consulta cívica de mayo 2020.