Competitividad, riqueza y corrupción

POR ANDRÉS VAN DER HORST ALVAREZ
Si algo bueno tiene el proceso de globalización al cual nos enfrentamos  diaria y cotidianamente, es la facilidad y  rapidez conque se conocen las informaciones que anteriormente eran de uso exclusivo de unos pocos y que permiten planificar mejor a nivel del sector público como privado.

La movilidad de los recursos de capital requiere diariamente del uso de esta información como impulso necesario y guía para ver donde se colocarán. Es decir, que se hace más común el uso de las herramientas sobre comparaciones entre países con relación a niveles sobre productividad, competitividad, nivel de transparencia y apego a las reglas y la corrupción, entre otras.

Sin lugar a dudas, una de las principales estrategias de crecimiento en las que se apalancó la República Dominicana para crecer en la década de los noventa, lo fue la agresiva atracción de inversión extranjera, la cual en este período vuelve a ser de nuevo parte de la estrategia para salir de la crisis actual. Sin embargo, es bueno hacer notar que, tomando como base de análisis objetivo estas herramientas de medición global a las que hacemos referencia anteriormente, vemos que son muy diferentes los contextos.

Por ejemplo, si tomamos el índice de crecimiento competitivo que se analiza a través de la investigación realizada por el World Economic Forum, en los últimos años de la década pasada, estuvimos dentro de los primeros 50 países, de igual manera en el índice de competitividad empresarial realizado por el mismo organismo, la posición dominicana estuvo dentro de los primeros 40 países.

Esto, sin duda, merecía importancia capital para aquellos inversionistas, sobre todo los extranjeros, quienes buscaban algo más que mano de obra barata e incentivos directos para colocar su capital.

Lo interesante ahora es que, para esos inversionistas extranjeros y nacionales, ponderan con mucho más intensidad los índices de transparencia y corrupción que son analizados y dados a conocer por Transparencia Internacional, donde cada año el país obtiene  una clasificación peor.

Lo interesante de estas estadísticas y valoraciones, es que haciendo una comparación estadísticas sobre la correlación directa entre los índices de competitividad y la corrupción, encontramos que aquellos más corruptos son los menos competitivos, como por ejemplo: Argentina, Venezuela, Haití y entre ellos la República Dominicana.

Sin embargo, aquellos países donde la competitividad se encuentra entre los primeros lugares globalmente, es evidente una mayor transparencia pública, pero sobre todo privada.

Lástima que estamos a punto de perder una de las mejores oportunidades para lograr transparencia pública y privada como lo era el Tratado de Libre Comercio, instrumento, que como hemos dicho innúmeras veces, lográbamos establecer los primeros pasos para restablecer nuestro liderazgo regional competitivo que hemos perdido en los últimos años.

Aunque muchos digamos lo contrario y hablemos de corrupción, libre comercio y competitividad como retos a los que hay que abocarse, definitivamente hay a quienes no les convienen la transparencia y por demás, ser competitivos…