Competitividad y libre comercio

Las recién finalizadas negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana y los Estados Unidos ha sido la más intensa experiencia que personalmente he podido vivir sobre negociaciones, donde dos países, independientemente de sus asimetrías, lograron alcanzar el punto más cercano a la ecuación ganar ganar.

Independientemente de que los Estados Unidos, el país más poderoso del mundo y con más experiencia en negociaciones comerciales y políticas, haya tenido la posición fuerte, el equipo negociador dominicano, encabezado por el temple y la valentía de una mujer extraordinaria, quien día a día reivindica su papel histórico, ganó la batalla a los negociadores americanos y eso me llena de orgullo.

Al día de hoy, aquellos pocos que se dedicaron en los últimos meses, a la exclusiva tarea de evidenciar sus frustraciones, complejos y resentimientos, a través de denostar y desacreditar la capacidad del equipo negociador, no tienen argumento objetivo para hacerlo y deberían callarse.

Ni siquiera los representantes de la industria farmacéutica, que ha sido la más radical en sus argumentos en contra de las negociaciones y escéptica en cuanto a los resultados, ha podido desmeritar la astucia y la gallardía, la capacidad y la abnegación al interés nacional de los que acompañaron al licenciado Orlando Jorge Mera en defender nuestros logros en Propiedad Intelectual, llegando a superar las exigencias de los norteamericanos. Por el contrario, han dado testimonio de lo propio.

Todo el sector agropecuario nacional esta conteste con la capacidad íntegra de negociación de todo el equipo agrícola, que manejado por Jesús De los Santos y Osmar Benítez, lograron sacar provechos superiores a los centroamericanos.

Hoy, ni siquiera las voces de los partidos políticos adversos a la actual gestión pueden argumentar, que todos lo que estuvieron sin dormir y a veces sin poder comer por trabajar 20 horas diarias en las tres rondas de negociación, que no se defendió extraordinariamente a los sectores privado y productivo nacional, la institucionalidad, el estado de derecho y la transparencia, pero sobre todo, los más de ocho millones de consumidores dominicanos.

Quién es capaz de decir hoy que el sector Servicios y las Inversiones no fueron ganadores en este acuerdo?. Eso se logró en base al talento y coraje de Elka Shéker y Patricia Mejía quienes junto a su equipo estuvieron abiertas a escuchar e interpretar a todo el que representaba al sector nacional.

Sencillamente ganamos en todo, y me siento orgulloso. Ya lo que queda es la ratificación por ambos Congresos que en el peor de los casos, si no es para el 2005, ya ganamos…

Ganamos porque Claudia Troncoso y su equipo de Compras Gubernamentales lograron casi a la medianoche todo lo que el sector privado aspiraba. Ganamos porque el equipo que coordinó el doctor Manuel Díaz Franjul, Hugo Rivera, Lynette Batista y Carolina Mejía, para lograr un mejor acceso al mercado norteamericano y defender el nuestro lo más posible, alcanzó la satisfacción de más de un 98% de las aspiraciones.

Ganamos y me siento orgulloso al decirlo porque para defender el interés nacional más que mucha capacidad, inteligencia y doctorados, hace falta valor, sentido común, humildad, y sobre todo, una actitud de que sabíamos que sin el apoyo del sector productivo nacional no hubiéramos logrado un acuerdo que superó todas las expectativas, sobre todo las malas que salían de las bocas de los profetas del desastre y la calamidad nacional.

Ganamos por que sencillamente hubo siempre una sola posición: la dominicana, y eso se logró de la mano del sector público y privado. Y si no es así que me desmientan.