Con 16 años de edad tiene estatura de niña

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POR FERNANDO QUIROZ
Estela Inocencia Rojas Acosta lloró al concluir de contar su historia. Tiene 16 años de edad, pero deficiencias en sus hormonas de crecimiento no le han permitido alcanzar una estatura promedio.

A su edad tiene de estatura 50 pulgadas, unos cuatro pies, y su cuerpo se semeja al de una niña de seis años. La joven vive en el distrito municipal Canca la Reina, de la provincia Espaillat (Moca) y cursa el cuarto del bachillerato en el colegio Fuente de Salvación, de Licey al Medio.

Ayer se trasladó a esta capital junto a familiares para exponer su caso en La Esquina Joven de HOY.

Su sueño, expresa emocionada, es estudiar medicina y poder ayudar a personas necesitadas.  Estela es sometida a nuevos estudios por endocrinólogos en la Plaza de la Salud, de esta capital. Anteriormente fue atendida en la Unión Médica de Santiago.

María Rojas, hermana de la joven, dijo que la familia no acepta dinero en efectivo, sino medicamentos para llevar el tratamiento. Ofrecen los teléfonos 809-580-8907 y 1-809-983-6094 para las personas que deseen establecer contacto e interesarse por el caso.

“Pido a la gente que me ayude, y a los jóvenes que siempre tengan en cuenta que pueden lograr las metas cuando se lo proponen con fe en Dios”, expresó Estela mientras se secaba las lágrimas.

Colmados “La tarjeta de crédito del pobre”

POR FERNANDO QUIROZ

Los colmados, definidos como la “tarjeta de crédito del pobre”, afrontan como principal problema en la actualidad la falta de financimiento por parte de entidades bancarias que les permitan ampliarse y desarrollarse.

El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Detallistas de Provisiones (Fenacodepro), Jhovanny Leyba,

dijo que el segundo principal problema que afecta al sector son los robos de dinero y mercancías de que son víctima.

La Fenacodepro está formada por 20 asociaciones que agrupan a 10,000 colmados en 16 provincias y el Distrito Nacional. En el país, dijo Leyba, existen más de 60,000 colmados, pero más de  50%  no está organizado.

Leyba criticó que para optar por préstamos la banca le exija a los colmaderos “un muro de contención” como es el fiador, cuando muchos de los negocios, hasta con tramos vacíos, lo que necesitan es la inyección de capital para avanzar.

A los colmaderos, indicó Leyba, no les preocupa el auge de los supermercados, porque ellos ofrecen un servicio en el barrio que es exclusivo comienzando por el horario, de 7:00 de la mañana a 11:00 de la noche; ofrecen las ventajas del “fiao” y le llevan un botellón de agua al cliente a un quinto piso y hasta se lo destapan.

Pero los comerciantes detallistas, señaló, son afectados por las necesidades económicas y técnicas.

Leyba consideró que un colmado puede transformar familias. Exhortó a las personas que deseen instalar un colmado, que se puede comenzar hasta con un capital de RD$100,000. “Entregando su vida a un colmado, todos los días, de manera disciplinada, en unos 15 años se puede llegar a ser un empresario importante”, dijo.

CARACTERÍSTICAS

El dirigente comercial señaló que más de  85% de los colmados opera  en barrios populares. Por más humilde que sea un colmado, en el sector pobre se le ve como una empresa exitosa.  -Uno de los principales éxitos de los colmados es el servicio a domicilio (conocido como delivery) que ofrecen, aunque Leyba señaló que los colmaderos incurren en más gastos con la compra de motocicletas y pago de más empleados.

-Dijo que el comercio es pilar en la República Dominicana, pues mueve cerca de  11% del Producto Interno Bruto (PIB).

-A través de los colmados se distribuye 80% de los productos que se consumen.

-Los productos más demandados en los colmados continúan siendo arroz, aceite, habichuelas, azúcar, ajo, cebolla, pasta de tomate, café, huevos, salami, cerveza y ron.

-Un colmado promedio del país vende entre RD$4,000 y RD$5,000 diarios.

-Hay colmados que pagan hasta RD$20,000 de energía eléctrica e igual cantidad por renta de local.

-Muchos clientes de colmados, además de tomar a crédito muchas mercancías, en ocasiones hasta hacen préstamos para pasajes.

¿Y EL COLMADÓN?

El presidente de Fenacodepro pidió no vincular los colmados detallistas de su sector con los llamados colmadones, que entiende son bares abiertos disfrazados, y ofertan pocos productos comestibles o de uso del hogar.

“Los colmadones provocan bulla que intranquiliza los vecindarios, ocupan aceras y son escenarios de tiroteos”.

Está consciente que los colmados pueden servir de espacio de entretenimiento para jugar dominó, ver un juego de pelota o tomarse una cerveza, pero sin excesos.

Fenacodepro

Su misión es desarrollar y captar la mayor cantidad de detallistas posibles, para seguir siendo la intermediaria entre suplidores nacionales y las asociaciones para que los productos lleguen mas baratos a estas entidades y por ende al pueblo dominicano en general, haciendo una contribución equitativa entre todos los asociados.

Luchar por el acceso de los detallistas al crédito oficial y privado en condiciones parejas a sectores de más capital.

Tecnificar a la clase detallista para que ese sector posea los conocimientos que requieren la globalización y apertura de mercado del momento.

Mientras que su visión es dar a conocer la institución en todos los sectores participativos de la nación, tener credibilidad ante ellos posicionándose como una entidad capaz y creíble, logrando grandes proyectos en beneficio de toda la nación.

Lograr la proyección de cada uno de sus miembros para que estas asociaciones para que tengan su desarrollo propio y que la misma sea soporte del crecimiento de sus sectores.

Además del presidente, la FENACODEPRO cuenta con un vicepresidente, un secretario general y secretarías de finanzas, organización, internacional, quejas y conflictos.

La décima

El colmado es tradición,
del pueblo dominicano,
pues además de que compramos,
encontramos diversión,
es también la solución,
de aquel que no ha cobrado,
y esto está tan arraigado,
que ni en Nueva York se niega,
pues allá dicen bodega,
a lo que aquí es un colmado.
Juan María del Orbe