Con la mirada hacia el campo

Una paradoja de la vida ha determinado que en la época cumbre del desarrollo industrial, la humanidad se vea forzada a volver la mirada hacia el campo. Si alguien lo dudara, valdría la pena revisar la tendencia de algunos países en esta materia. Thailandia, país asiático que marca el punto de referencia para los precios internacionales del arroz, ha restringido fuertemente sus exportaciones de este cereal.

Lo mismo han hecho Vietnam, Camboya, Corea y Filipinas, países para los cuales el arroz es un recurso estratégico, quizás con más influencia política de lo que se percibe desde fuera. La clave de estas restricciones es la necesidad de crear reservas extraordinarias ante una crisis alimentaria que ya está en marcha.

El año pasado, la República Dominicana exportó arroz hacia España a precios por debajo de los costos de producción. La protección del Gobierno, que absorbió la diferencia, evitó que los productores fueran a la bancarrota y hoy somos autosuficientes en esta materia. Viendo la tendencia entre los colosos en producción arrocera, los dominicanos deberíamos volver la mirada al campo y retomar la producción de renglones de conservación relativamente fácil, para reservas y exportación. La crisis alimentaria parece augurar un repunte de la rentabilidad agrícola, aún con los altos costos que ha impuesto el petróleo. Las señales obligan a mirar hacia el campo.

Caos mortífero  en el tránsito

Las muertes en accidentes de tránsito, en lo que va de este año, alcanzan cifras preocupantes. Sin necesidad de hacer profundos estudios, se puede afirmar que, sin temor a yerro, la causa de estas ocurrencias es el caos que predomina en el tránsito. Es poco probable que dos vehículos choquen de frente en la autopista Duarte, sin que uno de los dos vaya a contravía. Una ocurrencia de esta naturaleza le costó la vida a ocho personas la madrugada de este miércoles.

Nadie respeta los límites de velocidad, las señales de una vía, los motociclistas se adueñan de las aceras, andan sin cascos y sin documentos, es frecuente ver en horas de la noche vehículos con fallas en las luces, y a nadie parece preocuparle todo esto. El tránsito, en vías urbanas y en carreteras, es un verdadero caos al que no se le está poniendo el caso necesario. Eso propicia las altas cifras de muertos y heridos que se están registrando en estos tiempos.