Con precisión y sin causar pánico

Las autoridades sanitarias han confirmado que el virus de la influenza AH1N1 está en el país, aunque no tienen registrado ningún caso comprobado de persona  contagiada en territorio dominicano. El cuadro que permite deducir la presencia del virus lo determina el hecho de que varias personas, mayormente turistas, que han estado en el país, han dado positivo en los exámenes a que han sido sometidos en  sus países de origen. La situación ha obligado a extremar las precauciones de orden sanitario para dar seguimiento a casos de personas con sintomatología similar a la que provoca el AH1N1.

En virtud de que se admite como un hecho que el virus está entre nosotros, las autoridades deben proceder con mucha precisión y cautela, no solo para vigilar los casos sospechosos, sino también para evitar pánico injustificado en la población. Creemos que procede instruir a los ciudadanos sobre los síntomas de la enfermedad y los pasos a dar para recibir atención a tiempo. No tiene sentido alarmar a la población, pero tampoco lo tiene el ocultamiento de casos sospechosos y los lugares donde  hayan sido detectados. Corresponde proveer a los hospitales de los medicamentos necesarios y habilitar  espacios para el aislamiento de los casos sospechosos o confirmados de contagio con el virus. Hay que hacer todo lo necesario con  precisión y sin causar pánico.

Bajo el asedio del narcotráfico

La captura de un piloto colombiano que trajo al país un cargamento de cocaína en una avioneta y la ejecución de dos personas en un hecho aparentemente conexo con esa operación, son nuevos exponentes del asedio a que el tráfico de drogas tiene sometido al país. Estos hechos se suman a otros actos sangrientos que han trastornado la tranquilidad del país, como las ejecuciones cometidas en Paya, Baní, y otras similares que tuvieron a Navarrete como escenario,  unos años antes.

Estas ocurrencias refuerzan la convicción de que, más que puente, el país se ha convertido en un mercado importante para el negocio de sustancias ilícitas, cuyos jefes pagan en especie los servicios de distribución y ocultamiento. La captura de este piloto permitiría a las autoridades conocer las coordenadas de la red de tráfico y sus contactos locales y en el exterior. Hay que mejorar constantemente la capacidad de contrarrestar el asedio del narco.