Con tribunas rodantes

Federico-Henríquez-Gratereaux

Las “dificultades” que confrontan los “habitantes” de las ciudades son varias. En primer lugar, la inseguridad; los delincuentes son tantos y tan poderosos, que las “juntas de vecinos” han tenido que hacerse cargo de la vigilancia y, en algunos casos, de la limpieza de las calles. Cuando un grupo de “habitantes” decide hacer tareas de carácter comunitario, se convierte en agrupación de “ciudadanos”. Habitantes son los niños, los estudiantes; ciudadanos son los munícipes, las personas que, con plena consciencia, contribuyen a mejorar la convivencia social. La inconformidad colectiva es la causa de que la gente se organice para actuar “por cuenta propia”, en asuntos que competen a las “autoridades legítimas”.

Sólo en circunstancias anómalas la gente “suplanta” a la policía, a los jueces de los tribunales de justicia. Lo deseable es que jueces y policías cumplan con el papel que les toca “institucionalmente”. Nadie en su sano juicio puede ser partidario de los “linchamientos”, de hacerse justicia “por la propia mano”. Pero lo cierto es que ya hay síntomas de que los “habitantes”, en camino de ser “ciudadanos”, se están “apropiando” de obligaciones del ayuntamiento o de la policía. También hay indicios en la población de que ciertos grupos “están hartos” de la “conducta impropia” de algunos dirigentes políticos.
Para que surja una formación política nueva, es preciso que haya insatisfacción generalizada frente a las existentes. La formación nueva debe distinguirse claramente de las otras: por su ideología, por el color de sus emblemas partidarios, por el estilo de sus actividades públicas. Durante la Revolución Francesa se puso de moda llevar, prendida en la casaca, la escarapela tricolor. Tres son los colores de la bandera dominicana; sería adecuada una cinta con bandas azules, rojas y blancas.
Esa cinta haría énfasis en el “factor nacional”. Tal vez sea necesario “restaurar” el micromitin de la época posterior a la caída de Trujillo. Era una manifestación pequeña, poco costosa, que desaparecía rápidamente si la policía intentaba disolverla. Se mudaba de lugar y beneficiaba del “efecto sorpresa”. Una novedad sería tener una tribuna con ruedas, capaz de desplazarse por callejones. La tribuna rodante se transportaría al lugar deseado en camionetas. Emblema tricolor, micromitin, tribuna rodante, nuevo estilo de operaciones. Pero faltan los líderes.