Concierto “Tesoros de la Patria”, conmemoró natalicio de Duarte

Concierto “Tesoros de la Patria”, conmemoró natalicio de Duarte

Orquesta Sinfónica Nacional

La Orquesta Sinfónica Nacional celebró el aniversario del nacimiento de nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, con un concierto en el Teatro Nacional bajo la dirección del Santy Rodríguez, en el que fue privilegiada la música dominicana y la participación de dos jóvenes talentos, Yohali Montero –violín- y Gregorio Méndez –saxofón-.

La música folclórica lleva implícita la historia de un pueblo, y cuando es elevada a música de concierto adquiere una dimensión universal. Las primeras obra presentadas, “Tres Imágenes Folclóricas”, del compositor Ramón Antonio –Papa- Molina, es una especie de suite, es la expresión musical de nuestro sincretismo cultural, que se manifiesta en sus tres hermosas imágenes.

La primera dedicada a “Los congos de Villa Mella”, cofradía declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La segunda imagen es un lamento “La muerte de Mandé”, personaje de leyenda, producto de la inventiva popular, y la tercera imagen “Monte Adentro” con su melódico jaleo nos envuelve en nuestro ritmo por el excelencia, el “Merengue”. El público aplaudió con gran entusiasmo.

La noche musical continuó alejándonos de nuestra tierra, escuchamos entonces del compositor alemán Felix Mendelssohn su exquisito concierto para violín y orquesta en Mi menor Op.64, considerado uno de los favoritos y más influyentes del romanticismo, por su riqueza temática, teniendo como solista la joven violinista dominicana Yohali Montero.

El primer movimiento, Allegro molto appassionato, inicia con un bellísimo tema, es un pasaje virtuosístico expuesto con maestría por la solista, luego la orquesta interpreta el motivo central. Una cadencia con arpegios y dobles cuerdas ponen de manifiesto la versatilidad Yohali Montero, el hermoso timbre que extrae de su instrumento.

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Una melodía arrulladora, con cuerda frotada y luego el viento madera, inician el segundo movimiento Andante. El violín solista con pinceladas en pizzicato da paso al tutti orquestal. Una fanfarria anuncia el chispeante último movimiento Allegretto non troppo-Allegro molto vivace, luego un tema que propicia el virtuosismo y en el que además la solista muestra buena técnica con agudos sobresalientes. Una rítmica Coda cierra el concierto.

Un sendero ascendente se abre a la joven Yohali Montero, el que deberá escalar hasta alcanzar la cima, la realización plena. Destacamos la acertada dirección de Santy Rodríguez, su habilidad para marcar un tempo y lograr el perfecto ensamblaje de la orquesta. Aplausos.

El numeroso público que asistió a este concierto, por cierto gratuito, lo que atrajo, por así decirlo, un público no tradicional, fue poseído por nuestros mágicos ritmos y la belleza de un concierto clásico, y enardecido, por un impulso tras la emoción recibida, aplaudió una y otra vez, rompiendo cánones establecidos.

Sin embargo, lo positivo sería haber conquistado un nuevo público que apoye los conciertos sinfónicos, la música clásica.

Luego del intermedio, en alas de la música regresamos a nuestra tierra, con la interpretación del Concierto para Saxofón y Orquesta del compositor dominicano Bienvenido Bustamante, teniendo como solista al joven Gregorio Méndez.

Este concierto es considerado como una de nuestras mejores obras sinfónicas, fue estrenado en 1996 por la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el maestro Julio De Windt y la participación del saxofonista Sócrates León.

La introducción del primer movimiento Allegro moderato es un canto vital, en el que participa el tutti orquestal, para luego dar paso al solista produciendo diálogos y solos de gran belleza, en los que el saxofonista muestra el dominio de su instrumento.

Luego del segundo movimiento “Lento”, el sonido de la güira inicia el tercer movimiento Moderato, en tiempo de merengue, el jaleo permite improvisaciones al solista; el público poseído del ritmo produce una verdadera ovación, al versátil Gregorio Méndez, a la Sinfónica Nacional y a su directo Sandy Rodríguez.

Una noche inolvidable, especialmente para aquellos que hoy se suman al público amante de la música clásica. No podemos amar lo que no conocemos.

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