CONCISO. Benny Sadel

Casos que mueven a la reflexión se presentaron en los funerales del cantante Benny Sadel. Las grandes muestras de dolor, tanto de Nueva York y Boston como en la República Dominicana dejan claro que el pueblo dominicano valora a los buenos intérpretes de merengue. No importa la década cuando salieron a la palestra, la gente valora ese merengue de calidad, esas voces que pueden representar al dominicano en cualquier parte del mundo. Aunque Benny Sadel no era compositor, ni arreglista ni estaba en su mejor momento promocional, la calidad del trabajo que nos deja y el trato afable que dispensó a todos los que lo trataron, son causa del dolor sentido por la comunidad ante su fallecimiento. Descanse en paz, Benny Sadel. El momento es adecuado para la reflexión: ahí nos quedan muchos buenos cantantes que necesitan en vida el respaldo de la radio y la televisión, de ser insertados o alternados en los conciertos populares que se celebran en las principales plazas del merengue, incluyendo a República Dominicana. Y que se dejen de estar encasillando a los artistas con esto de merengueros de los 70, 80, 90 etc. Nada más dañino para ellos: “Merengueros de los años tales”, en qué beneficia el “cartelito” a esos cantantes? En nada. Puede convenirle a un espectáculo, pero degrada la categoría del artista que probablemente acepta lo que se diga en la promoción con tal de conseguir “un picoteo”. Pero los “estrategas” de nuevo cuño han puesto en boga la frasecita “Merengueros de los 80, 90…” Y, después no quieren que la gente le diga viejos, desfasados y “mandados a guardar”. Ustedes, artistas, están colaborando con eso, al aceptarlo. Eso nada más sirve para que la juventud les ponga un “stop” a esos artistas.