Concluye congreso Música, identidad y cultura en el Caribe

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Son imprecisos los orígenes del son. Johnny Pacheco impartirá anualmente clínicas de música.

POR SUSANA VERAS
SANTIAGO.- Testimonios, vivencias, anécdotas de sus inicios, vida familiar y profesional, discografía y detalles muy humanos fueron compartidos por los  músicos Chucho Valdés, Pancho Amat y Johnny Pacheco, invitados especiales a la “Tertulia de los artistas” celebrada el pasado domingo en  la clausura del segundo congreso  Música, identidad y cultura en el Caribe, en el Centro León de esta ciudad.

La moderación de la tertulia estuvo a cargo Rafael Emilio Yunén, director general del centro cultural, principal promotor del MIC II, que en esta ocasión analizó “El son y la salsa en la identidad caribeña”.

Chucho Valdés inició su participación reiterando que el son es del mundo, para dejar muy clara su respuesta sobre los orígenes del género, uno de los temas más debatidos durante el congreso.

Relató que aprendió a tocar piano en su natal Cuba, junto a su padre Bebo Valdés, y que la primera vez que tocó ese instrumento a penas tenía 3 años. Su profesor fue el compositor y músico Oscar Muñoz y estuvo íntimamente ligado a la música por los trabajos que realizaba su papá con grandes artistas de la época en el  “Tropicana” y por tener de vecinos a cantantes y músicos. También logró adquirir gran riqueza musical con ritos religiosos y la santería, presente en la cultura de Cuba.

El maestro Valdés tiene 65 años y estudió música clásica en el Conservatorio Municipal, luego se dedicó a los ritmos cubanos, los que mezcló a sus conocimientos clásicos y de jazz.  A los 15 años formó parte de la agrupación Mesa Sabor a Cuba. Aprendió de sus colegas Orlando Guerra, Negro Vivar.

Chucho estudió magisterio, luego fundó su la agrupación Irakere. Está situado dentro de la casilla de los mejores pianistas del mundo.

Para él no existe diferencia entre la música clásica y popular. Sólo defiende el concepto de que hay música buena o mala.

 

PACHECO: BROMISTA Y MUY HUMANO

La continuación de la tertulia estuvo a cargo del maestro Johnny Pacheco, reconocido el pasado sábado  como Gloria de la Música Popular Dominicana. Caracterizó su ponencia con un buen sentido del humor y mucha sencillez.

Pacheco nació en Los Pepines, uno de los sectores más populares de esta ciudad. Sabe tocar el acordeón, la flauta, el clarinete, clarín y todos los instrumentos de percusión. Es considerado el rey de la charanga y el guanguacó. Desde temprano se dedicó a la música académica.

En sus inicios Pacheco sufrió insultos y ninguna emisora en los Estados Unidos quería programar sus discos  tildados por muchos como “porquerías”  hasta que recibió el respaldo en la estación Wado, en Nueva  York, lo que cambió el rumbo de su carrera.

“Nunca se de por vencido, hay que luchar y luchar siempre”, dijo Pacheco invitando a las nuevas generaciones a creer en lo que hacen para lograr las metas.

“Luego de pasar tantos desprecios y trabajo tuve el sueño de tener mi propio sello, en el que los artistas se trataran como una gran familia, sin engañar ni dañar a nadie. De ahí surge la Fania Alla Star”.

 

AMAT, EL MEJOR

TRESERO DEL MUNDO

El virtuoso tresero Pancho Amat fue uno de los más emotivos en su participación y relató aspectos personales de sus inicios. Su padre, carbonero de una zona campesina de Cuba, cambió un día un saco de carbón para comprarle un tres, el que logró perfeccionar para convertirse en el mejor intérprete del mundo de este instrumento.

Sin tener antecedentes familiares musicales, Amat, quien estudió Química y Física, fundó el grupo Manguaré, del que fue director por 15 años.

Hizo su disco “Son por tres”, colaboró para “Rock montuno” y participó en varios proyectos realizados por los Estudios Fílmicos de la Televisión Cubana.

“Me he sentido muy bien en la República Dominicana y lo que más feliz me hizo  fue el homenaje a don Johnny Pacheco. Ustedes saben que este reconocimiento lo pudo recibir de los puertorriqueños, de los panameños, de los cubanos, de los venezolanos o de los neoyorquinos. Ustedes no saben lo que es recibirlo en su tierra”, comentó Amat.

 

CLAUSURA DEL MIC II

Superando todas las expectativas y metas plateadas de sus organizadores, expositores, artistas invitados y participantes, concluyó el domingo el segundo congreso de Música, identidad y cultura dedicado en esta versión a la  salsa y el son. Se  determinó por votación de los participantes el tema de “ El bolero en la identidad cultural universal” para ser debatido en el año 2009, en la tercera versión del cónclave internacional que organiza el Centro León, el Instituto de Estudios Caribeños INEC y la Secretaría de Cultura. El acto de clausura se celebró en la tarde del domingo con una serie de conclusiones que pretenden reafirmar que el son y la salsa son ritmos caribeños constitutivos de la identidad cultural del Caribe. Son imprecisos los orígenes del género son, pero por la trascendencia oral histórica, es una mezcla de música africana y española que tiene muchos vínculos con la cultura cubana.

En la síntesis de las mesas de trabajo realizada por la profesora Catana Pérez, se reiteró que ambos ritmos cuentan con una conjugación y diversidad cultural que se baila y que es muy popular. Ritmos, que fruto de la globalización se ha expandido por Europa, Asia, Africa, Suramérica y todos los pueblos del Caribe.  De igual forma se determinó que el son y la salsa han servido de tribuna y espacios para las denuncias políticas y sociales.

En los debates se determinó que el reggateón es una respuesta latina al rap estadounidense. También  que la salsa ha experimentado un declive luego del surgimiento del reggateón y  la bachata. Se recomendó la conformación de una verdadera industria discografica que integre a los países de la región.

Representantes de las delegaciones internacionales y dominicanas resaltaron al cierre del MIC II el alto nivel organizativo, la calidad de las ponencias y los artistas invitados, símbolos como Chucho Valdés, Cuco Valoy, Johnny Pacheco y Pancho Amat, entre otros.

La directora general de Bella Artes, Bernarda Jorge, en representación del Secretario de Cultura José Rafael Lantigua, resaltó las experiencias de aprendizaje colectivas y el montaje del evento, declarado como de alto interés cultural.

La conducción del cierre estuvo a cargo de Darío Tejeda, director del INEC.  Como anuncio importante, Rafael Emilio Yunén, director del Centro León, dio a conocer la propuesta de los esposos María Elena y Johnny Pacheco, de realizar anualmente en Santiago las “Clínicas de Música Latina Johnny Pacheco”.

Los miembros del Comité Organizador del congreso fueron Bernarda Jorge, Caonex Peguero, Darío Tejeda, Lidia León, Rafael Emilio Yunén y Daniel Abreu. En esta segunda entrega participaron delegaciones de Alemania, Brasil, Colombia, Japón, Cuba, Curazao, España, Estados Unidos, Francia, Martinica, México, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Senegal, Uruguay y Venezuela. Se presentaron  64 disertaciones y tres conferencias magistrales.