Conductas agresivas en los niños: hasta dónde es normal y cómo manejarlas

19_09_2016 HOY_LUNES_190916_ ¡Vivir!3 C

Cuando nacen, los bebés son todo ternura. Sin embargo, un día los padres se topan con que “su hijo ha mordido hoy a otro niño en clase”, cuando van a buscarle al colegio. ¿Es el comienzo de un comportamiento agresivo o solo una conducta aislada?
Según indica la escritora española, pedagoga y master en psicología Isabel Serrano, en el libro de su autoría “Agresividad infantil”, que un niño muerda es un comportamiento que puede considerarse normal cuando está en contacto con otros y tiene hasta dos años. “Posteriormente, los mordiscos se dejan atrás y dan paso a empujones, pellizcos, arañazos… La presencia de estas conductas dura aproximadamente hasta los cinco años y puede ser un proceso normal, ya que a esa edad, la capacidad de autocontrol es todavía reducida”, explica.

En otro de los textos sobre el tema publicado por Serrano, titulado “El niño agresivo”, explica que aún así, se trata de comportamientos que no se deben admitir y que hay que corregir cuanto antes, puesto que no solo tienen consecuencias negativas para los demás niños, al sufrir el daño, sino también para el propio agresor.

“El niño agresivo será rechazado y evitado por los demás, apunta Isabel Serrano, indicando que además el menor está aprendiendo una forma inadecuada de actuar que cuando sea un poco mayor le traerá consecuencias negativas en su desarrollo social. Regularmente los padres le dicen a sus hijos “cuando a ti te den un golpe, tú te defiendes y le das otro”.

Para la escritora con este tipo de recomendación “estamos generando más violencia y el patio del colegio puede transformarse en una auténtica batalla campal”. ¿Qué hacer entonces? ¿Dejar que le peguen? La respuesta es no.
La pauta que suelen dar los orientadores es que si un niño recibe un golpe debe decírselo al profesor o adulto presente y éste deberá regañar al agresor.