Confirmación

 

Los resultados de la última encuesta Gallup-Hoy vienen a confirmar la necesidad de que el Gobierno modifique aspectos medulares de su política económica para que pueda hacer un uso más equitativo de los recursos del erario.

También han venido a confirmar la percepción de mucha gente, inclusive funcionarios de alto rango en el Ministerio Público, en el sentido de que es alto e inocultable el índice de corrupción.

El hecho de que un 59% de los encuestados por Gallup haya opinado que el Gobierno administra de manera deficiente el gasto público concuerda con señalamientos de sectores que entienden que están mal orientadas las inversiones y que son excesivos los gastos.

Ha sido reiterada la crítica contra la forma en que el Gobierno ha diseñado su orden de prioridades, y el ejemplo más elocuente es la gran inversión que se hace en el Metro de Santo Domingo, una obra muy costosa y de influencia muy limitada en materia de servicio, en desmedro de áreas prioritarias como Educación y Salud.

Y ha sido la orientación de la política económica la responsable de que solo un 10% del universo encuestado considere que el Gobierno está resolviendo los problemas del país.

Como se ve, a pesar de los logros en materia de estabilidad macroeconómica, hay una proporción mayoritaria en el universo de encuestados que percibe que no es buena la situación económica del país.

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Otro aspecto de la encuesta también viene a confirmar señalamientos puntuales, inclusive de funcionarios de alto rango del Ministerio Público, en cuanto a los niveles de corrupción que la gente percibe.

Los resultados reflejan que para una porción importante del universo de la muestra se está haciendo poco por combatir la corrupción.

Hay que traer a colación en este punto las declaraciones del director del Departamento de Prevención de la Corrupción, Octavio Lister, en el sentido de que la corrupción es alta y visible.

En conclusión, en vez de defender el actual estilo de manejo económico y orientación del gasto público, el Gobierno debería abocarse a crear las condiciones para que la gente perciba que hay un uso adecuado de los recursos del Estado.

De igual modo, tiene que trabajar para que la corrupción sea atacada en sus raíces y aplicadas en cada caso las sanciones previstas por las leyes, de manera que pueda percibirse una verdadera voluntad política contra todas las formas de corrupción, pública o privada.

Las encuestas son herramientas de trabajo muy útiles en la planificación de estrategias y políticas. Los políticos las usan con mucha frecuencia para dar muestras de posicionamiento en las preferencias de los electores.

En el caso que nos ocupa, los resultados de la encuesta Gallup-Hoy no hacen más que reafirmar tendencias en la percepción pública. Tanta gente no puede estar equivocada.