Confusión e incertidumbre tras anuncio
sustitución dólar en Cuba

http://hoy.com.do/image/article/283/460x390/0/C02CBE8F-6582-480D-869D-ECCDA77C7434.jpeg

LA HABANA (EFE).- La derogación de la circulación del dólar en Cuba y su sustitución por el peso convertible ha tomado por sorpresa a la población y ha provocado una buena dosis de confusión e incertidumbre en el país.

   El líder cubano, Fidel Castro, anunció anoche que, a partir del 8 de noviembre, el dólar estadounidense dejará de circular en la isla y será sustituido por el peso cubano convertible, creado en la década de 1990, de igual valor que el dólar y únicamente válido en Cuba.

   La medida, dijo, responde a las “presiones” de EEUU para evitar que Cuba pueda hacer depósitos en bancos extranjeros para hacer frente a sus obligaciones comerciales.

   El CUC o “chavito”, como se conoce popularmente el peso cubano convertible, será a partir del día 8 moneda oficial cubana, mantendrá su equivalencia al dólar y convivirá con el depauperado peso cubano.

   El viejo peso (un dólar equivale a 26 pesos cubanos en las Casas de Cambio) aún se utiliza en agromercados y tiendas en pesos, con una muy limitada oferta incapaz de competir con las “choppy” (del inglés shopping, tiendas en divisas) donde se abastece la mayoría de la población.

   La decisión “era de esperar”, dijo a EFE un experto cubano, convencido de que afectará sobre todo al consumo diario y no tendrá repercusión en los negocios extranjeros ni el turismo.

   “Todo el que tenga algo, lo va a cambiar”, apuntó el analista, que reconoció que Cuba sufre una crisis financiera, aunque “la medida no se ha tomado por eso, porque las divisas que pueden aflorar no van a resolver el problema”.

   El anuncio coincide con una crisis de “apagones” que ha creado gran malestar entre la población, pocos días después de la caída accidental de Castro y a una semana de las elecciones en EEUU.

   El “adiós” al dólar afectará especialmente a miles de cubanos que reciben remesas de familiares de EEUU y que, a partir de día 8, tendrán un gravamen del 10 por ciento en sus cambios de dólares en efectivo si no reciben en euros, libras esterlinas, francos suizos o dólares canadienses.

   Esta mañana, cientos de personas aguardaron largas colas en bancos y casas de cambio para conseguir pesos convertibles, pese a que el cambio no se ha autorizado hasta el 28 de octubre.

   Muchos también se apresuraron a recoger sus remesas, como Ana Luisa Rigodoux, que recibe dinero de su hijo, residente en Miami (EEUU), y teme que “habrá que conformarse con lo que puedan mandarnos hasta ver”.

   “No se qué hacer, estoy confundida porque un 10 por ciento de penalización es un dinero. Estamos apretados por aquí y por allá. Estamos como un perro caliente entre dos panes”, se lamentaba Migdalia Pérez, que también recibe remesas desde Miami.

   Tampoco empresarios extranjeros, diplomáticos e incluso gerentes bancarios tienen totalmente clara la repercusión de la medida.

   “Nos convocaron ayer a una reunión en el Banco Central para dar un seminario sobre las nuevas medidas, pero nos tomó por sorpresa”, explicó hoy a EFE el gerente de una sucursal bancaria cubana, que prefirió guardar el anonimato.

   “Explicaron algunas cosas, pero estamos elaborando nuestra propia lista de dudas con las preguntas de los clientes para aclararlas con el Banco Central”, añadió.

   Los empresarios extranjeros confían en mantener sus negocios sin variaciones significativas, aunque tienen muchas “lagunas”.

   “No sabemos cómo vamos a operar, pero tenemos una reunión con funcionarios del Banco Central y esperamos que lo aclaren”, dijo un empresario español.

   El gravamen del 10 por ciento en el cambio efectivo del dólar al peso convertible puede afectar al turismo, sobre todo latinoamericano, advirtió un empresario español del sector.

   “No está claro el sentido de la medida. Si necesitan divisas eso significaría que podemos esperar nuevas medidas pronto y que habría una crisis aguda”, apuntó un diplomático europeo.

   “Es una manera de buscar que afloren las divisas y de meterse de lleno en la etapa final de la campaña electoral de Estados Unidos”, comentó otro diplomático occidental, que descartó graves repercusiones para la población a corto plazo.