Conoce el origen de los dolores
de espalda y líbrate de ellos

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Aguda y difícil de tolerar, la lumbalgia tiene solución. Los tratamientos más novedosos incluyen medidas naturales, como la práctica del yoga, que son garantía de éxito ¿A quién no le ha dolido alguna vez la espalda?

A pesar de que la lumbalgia es una dolencia muy común, requiere de tratamientos específicos. Los métodos más efectivos se basan en terapias naturales.

El yoga corrige las malas posturas, uno de los motivos más comunes de los dolores lumbares; o sea que desde el punto de vista de la prevención es sumamente efectivo. Pero no se queda solamente en esto, ya que por medio de posiciones determinadas se puede llegar a atenuar y a aflojar este problema.

Inclusive, existen algunas posturas que están indicadas para cuando se encuentra comprometido el nervio ciático.

La práctica de la relajación, la respiración y la meditación, realizando siempre aquellos movimientos que no fuercen el cuerpo, en la zona afectada, son ideales para combatir este tipo de dolencia.

Normalmente en un mes o dos meses tiende a desaparecer el malestar, sin que reaparezca.

A cada dolencia un origen distinto

Los dolores de la zona lumbar son atribuibles a distintas alteraciones de la columna vertebral, tanto mecánicas (contracturas, desgarros, distensiones) como bioquímicas. Las lesiones musculares o en los ligamentos, así como la artritis de las articulaciones intervertebrales, pueden incidir en la aparición del malestar.

 También puede serlo un disco herniado, cuyo material blando interno es desplazado hacia atrás y sobresale hacia el borde tocando e irritando la raíz nerviosa adyacente.

Otra de las causas es la estenosis espinal o estrechamiento del conducto espinal, que puede llevar a comprimir algún nervio.

Este tipo de afección a veces se presenta acompañada de envejecimiento y desgaste de los discos, de las articulaciones entre las espinas vertebrales y de los ligamentos en el conducto vertebral.

Cuando en la lumbalgia participa alguna de las raíces nerviosas del plexo sacro, que dan origen al nervio ciático, aparece el terrible dolor lumbociático, que no sólo se localiza en esta región, sino que también se irradia a la cara anterior del muslo o hacia la planta del pie. En algunos casos, se pueden observar causas relacionadas con malformaciones congénitas de la columna o dolores que suelen ser el reflejo de problemas originados en ciertos órganos internos, como los sexuales, los riñones o en el páncreas.

El 98 por ciento de las personas que repiten dolores lumbares, los sufren por causas musculares, ligamentarias o discales.

Hablemos de riesgos

Si nos atenemos a los factores de riesgo, encontramos una lista muy interesante para tener en cuenta:

Malas posturas: Hay que tener cuidado con las largas horas de trabajo que se pasan sentada frente a una  computadora, las posiciones que se adoptan forzando la zona lumbar para “sacar cola” o el uso de calzado con desopilantes plataformas que impiden que el pie se apoye correctamente.

Esfuerzo físico forzado o intenso: Las mujeres son las que se convierten en las víctimas más frecuentes de este tipo de esfuerzos, con sólo pensar en el peso de las bolsas que se traen del supermercado, al cambiar los muebles de lugar o al mover las macetas del balcón, por ejemplo.

Sedentarismo

La falta de actividad física regular trae aparejados muchos problemas corporales.

Entre las profesiones más afectadas se encuentran los oficinistas y los conductores de vehículos.

Si al sedentarismo le agregamos el tabaquismo y una cierta tendencia familiar, los riesgos se multiplican.

Diagnóstico y tratamiento

El origen de las lumbalgias puede tener una relación estrecha y directa con situaciones de estrés psicológico o afectivo, pero no son las únicas.

Para diagnosticarla, comúnmente se realiza una consulta clínica, para observar cuidadosamente los síntomas que presenta el paciente y un posterior pedido de estudios específicos (radiografías, resonancia nuclear magnética, mielografías, etc.). Los tratamientos tradicionales pueden ser médicos, kinesiológicos, ortopédicos o quirúrgicos.  El más frecuente es el kinesiológico, que si bien años atrás constaba de la aplicación de onda corta (calor localizado), masajes y ejercicios, hoy en día, con el uso de la magnetoterapia que revierte rápidamente la inflamación, con 10 sesiones suele superarse el padecimiento. Actualmente, son muchos los que recurren a terapias complementarias como la quiropraxia, la acupuntura y hasta la homeopatía.

Medidas de Prevención

Los especialistas recomiendan las siguientes estrategias para prevenir la lumbalgia:

–  Caminar todo lo posible.

– Preferir la escalera al ascensor.

–  Practicar yoga

– Evitar movimientos exagerados o posturas forzadas.

– Tratar de no cargar pesos excesivos y, en caso de no tener opción, repartir en ambas manos lo transportado.

– Decirle “no” al cigarrillo.

– Controlar el peso.

– Utilizar calzado cómodo.

Si trabaja en una oficina y está mucho tiempo sentado, de vez en cuando es bueno pararse para estirar las piernas.

– No permanecer demasiado tiempo en una misma posición.

En cuanto aparezcan síntomas de depresión, recurrir a un profesional, ya que el decaimiento y la falta de voluntad pueden desencadenar problemas físicos, como los temidos dolores de espalda.

El dolor de espalda tiene múltiples causas

Las causas de los dolores de espalda de tipo mecánico son: Mal estado físico, malas posturas, falta de ejercicios, malos hábitos de trabajo, exposición a la vibración producida por vehículos o maquinarias industriales: Mal dormir, traumatismos, esfuerzos bruscos, ciertos deportes (esquí, automovilismo, etc.)

Debido a enfermedades

Los pacientes con  artrosis de columna, osteoporosis, espondilitis, hernia de disco, infecciones renales, tumores, además de los fumadores (son más propensos a sufrir dolores de espalda ya que la nicotina disminuye el flujo de sangre a las vértebras) deben prestar atención a los parámetros de prevención, ya que este tipo de dolores son más comunes en ellos, por su condición de salud.

La clave

Para disminuir una curva exagerada de la parte inferior de la columna vertebral. Acostarse boca arriba sobre una superficie dura, con las rodillas dobladas y talones sobre el suelo, levantar las nalgas y contraer los músculos del estómago,  de  10 a 15 segundos.

Repetir este ejercicio diariamente

Acostarse boca arriba sobre el suelo con las rodillas flexionadas. Colocar los brazos cruzados sobre el pecho y meter la barbilla. Levantar lentamente la cabeza y luego los hombros. Mantener durante 10 segundos y relajar; luego bajar lentamente. Realizar 3 series de 10 movimientos. Pararse sobre un pie, con la otra pierna doblada en 90º, sostener el tobillo en la parte frontal, llevarlo hacia atrás y el talón hacia las nalgas. Mantener durante 10 segundos. Repetir con la otra pierna.