Conozca la historia de Marcelina Agüero, quien nunca renunció a sus aspiraciones, pese a las adversidades y desafíos

Marcelina Agüero

La determinación es una palabra que podría definir perfectamente a Marcelina Agüero, una mujer luchadora que nunca se ha rendido en el camino hacia sus sueños.

Ella, quien actualmente se desempeña como Técnica de Imágenes en el área de Medicina Nuclear de los Centros de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), cuenta que su historia en este centro inició hace 13 años, cuando llegó siendo estudiante. Su vida es sinónimo de perseverancia y tenacidad.

Su día a día consiste en realizar diversos estudios de imágenes diagnósticas, como rastreo óseo, gammagrafía de tiroides, riñones y pulmonares, spect cerebral y un sinnúmero de estudios, trabajo que realiza con pasión y entrega, al entender que está tratando con personas que se encuentran en una situación vulnerable y deben estar lo más tranquilos posible, objetivo que logra con paciencia y dulces

palabras.
Relata que una de las cosas que más le gusta de su trabajo es que CEDIMAT cuenta con una de las mejores tecnologías del país, lo que se traduce en beneficios para los colaboradores y los pacientes.

Pero esta mujer de hermosa y cálida sonrisa ha tenido que pasar mucho para llegar donde está ahora. Cuenta que desde niña tuvo afinidad por la medicina. Su sueño era ser doctora, pero su aspiración tuvo que ser sustituida por la maternidad.

Cuenta que se casó muy joven. Ya a los 15 años sabía lo que era el compromiso de una familia. Era madre y esposa.

Debido a esta situación, no pudo estudiar medicina para ser una prominente médica. Por un tiempo, los libros tuvieron que ser sustituidos por biberones y pañales, junto a la gran responsabilidad que supone sacar a camino un hogar y una familia.

Sin embargo, esto no fue impedimento para que Marcelina soñara cada día con ser alguien en la vida, ilusión que el tiempo fortalecía más, por lo que decidió ingresar a la universidad a estudiar la carrera de imágenes médicas.

Una vez en las aulas, tenía claro que no podía darse el lujo de perder tiempo y que debía ser la excelencia para terminar rápido. Su plan dio buenos frutos, pues fue precisamente un profesor quien le ayudó para que ingresara a hacer su pasantía en CEDIMAT.
Al iniciar su práctica en el centro, se enteró que había dos plazas vacantes. Esta era su gran oportunidad y dejarla escapar no estaba en sus planes.

“Al principio me dijeron que era muy difícil, pero yo tenía toda la disposición y deseo de aprender. Durante ese corto tiempo practiqué resonancia, tomografía y medicina nuclear, todo prácticamente al mismo tiempo”, recuerda.

Aunque trabajaba, estudiaba, cuidaba de sus hijas y esposo, tenía la necesidad de encontrar otra fuente de ingresos, por lo que se dispuso aprender todo el oficio para quedarse con el puesto, lo que le permitiría desarrollarse en su área y llevar dinero extra a su casa.

Marcelina recuerda que para salir victoriosa tuvo que esforzarse y estudiar mucho. No fue fácil, pero ella relata que necesitaba el trabajo. En ese tramo de su vida tuvo que sacrificar cosas verdaderamente importantes.

“Cuando se hacen tantas cosas, se le quita tiempo de calidad a la familia para dedicarlo al trabajo y a los estudios”, dice.

Madre de cuatro hijas, nueve nietos y un biznieto, esta mujer es una incansable. Además de trabajar en CEDIMAT y otros centros hospitalarios, es catedrática en una reconocida universidad y en diversos institutos. Actualmente es la presidenta de la Asociación Nacional de Licenciados y Técnicos Superiores en Imágenes Médicas (ASONALTIM-CASC).

Asegura que la experiencia de trabajar en CEDIMAT, ha sido muy bonita, al expresar que este centro le dio la oportunidad de desarrollarse a nivel profesional y que entre sus compañeros ha encontrado otra familia.

Las diferentes áreas donde se desenvuelve tampoco le han impedido seguir preparándose. Destaca que nunca ha dejado de estudiar, porque es necesario actualizarse y estar siempre a la par con los últimos avances.

“Es importante aprender cada día más, para de ese modo hacer cada vez mejor lo que se hace” aconseja.

Al recorrer las instalaciones del hospital junto a Marcelina, es evidente el cariño que sienten sus compañeros hacía ella, lo que demuestra que su carisma no es una simple pose, sino que forma parte de su esencia.

El tiempo que lleva laborando en CEDIMAT, le ha permitido cultivar amistades y un compañerismo sinigual, que se ve reflejado en el afecto que les profesan quienes las rodean en su lugar de trabajo.