Consejo Nacional de Drogas fija posición sobre legalización de la marihuana

Rafael Guerrero Peralta - DP (14)

“Existe una corriente, exportada de otros países e ideologías, que tiende a la despenalización, descriminalización o legalización de la marihuana y otras sustancias nocivas a la salud mental y física, tomando como punto de partida los posibles beneficios que dicha sustancia pudiera aportar. Pero es cuestionable asumir una posición a favor ya que las consecuencias del uso de drogas ilícitas son tan desfavorables y causan un deterioro tan importante que asumimos una posición de total rechazo a su consumo” indicó el presidente del Consejo Nacional de Drogas (CND) , Guerrero Peralta.

El uso de marihuana y otras drogas promueve la destrucción de la persona y su entorno, porque desequilibra la mente, afecta la salud, fomenta la violencia y causa división de la familia al individuo perder el control de sus acciones, indicó mediante una nota de prensa.

El presidente del CND rechazó la propuesta relativa a que en el país se pudiera producir la despenalización del consumo de marihuana o algún otro tipo de drogas penalizada en la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas. “Estamos completamente en desacuerdo”, expresó.

Plantitas de marihuana.

Plantitas de marihuana.

Sostuvo además que lo necesario es seguir implementando acciones preventivas que permitan educar, orientar y proteger a los ciudadanos del peligro que representa el consumo de estupefacientes.

Insistió en que las drogas incitan a la promiscuidad y llevan el individuo a actuar en forma irresponsable, generan violencia en el núcleo familiar y fuera de él, promoviendo el desorden y el caos.

Guerrero Peralta sostuvo que la prevención antinarcóticos debe seguir erigida como un estandarte, “Ya que existe una relación importante entre el consumo de drogas y los problemas que afectan la sociedad” indicó.

Sobre el uso medicinal o terapéutico de la marihuana, el presidente del Consejo Nacional de Drogas dijo que ese es un tema del sector salud y que por tanto atañe a las autoridades médicas correspondientes asumir los riesgos /beneficios, según el historial de cada paciente; y no dejar al libre albedrío una elección que puede atentar contra la vida y la dignidad personal.