Consejos para padres: Cómo hablar con adolescentes difíciles

Durante la adolescencia, su hijo trata de hacerse más independiente. Su adolescente debe dejar de lado la relación de dependencia padre-hijo que tuvo en la niñez. Antes de que pueda desarrollar una relación adulta con sus padres, un adolescente primero debe distanciarse de la forma en que se relacionó con sus padres en el pasado.

Como consecuencia, en general habrá una cierta cantidad de rebeldía, desafío, insatisfacción, e inquietud normales para la edad. Las emociones generalmente están exaltadas. Las fluctuaciones amplias del estado de ánimo son comunes. Esta rebeldía continúa alrededor de 2 años, pero no es raro que persista durante cuatro a seis años.

Las siguientes pautas generales pueden ayudarle a usted y a su hijo adolescente a superar este momento difícil.

Trate a su hijo adolescente como a un amigo adulto.  Cuando su hijo tenga más o menos 12 años de edad, empiece a tratar de establecer la clase de relación que usted querría tener con él cuando sea adulto. Trate a su hijo en la forma en que le gustaría que él la tratara a usted cuando sea adulto. El objetivo que debe fijarse es el mutuo respeto y apoyo, y la capacidad de divertirse juntos.

Procure tener conversaciones relajadas, informales, mientras andan juntos en bicicleta, caminan, van de compras, juegan a la pelota, pasean en automóvil, cocinan, comen, trabajan, y en cualquier otra actividad que compartan. Utilice el elogio y la confianza para ayudarle a adquirir una imagen positiva de sí mismo. Reconozca los sentimientos de su hijo escuchándolo y haciendo comentarios sin criticar. Recuerde que escuchar no quiere decir que usted tenga que resolver los problemas de su hijo adolescente.

Evite la crítica en aquellas situaciones en que “no hay caso de ganar”.

Importante

Casi todas las relaciones negativas entre padres y adolescentes se inician porque los padres critican demasiado a los hijos. Cómo vestirse, hablar o actuar en forma diferente a la de los adultos  le ayuda a sentirse independiente de usted. Sólo intervenga y trate de efectuar un cambio si el comportamiento de su hijo es perjudicial, ilícito, viola sus derechos o las reglas de la casa. Deje que las reglas y las consecuencias le enseñen responsabilidad fuera de casa.