Constitución e Identidad Nacional

TIRSO MEJÍA-RICART
La próxima Reforma Constitucional debe establecer definiciones, aun no claras  para reafirmar nuestra  Identidad como pueblo y su diferenciación  con los demás que  son el Estado, el país, el territorio, los símbolos y  las efemérides patrias, todos los cuales han de figurar en un primer Título bajo el epígrafe  “De la Nación Dominicana”. Me referiré a cada caso sucintamente.

a)  Sobre la Nación, no solo debe consignarse el  nombre del  Estado al que pertenecemos: República Dominicana, sino también el de nuestro país: “Santo Domingo”, tal como figuró en la Constitución hasta del 1962. De esa manera se evitan las confusiones con el estado ínsular  de Dominica y se descarta de paso el uso para éste  de “Dominicana” que es un simple adjetivo ajeno a nuestras tradiciones.

El hecho de la omisión del nombre de Santo Domingo en las primeras constituciones dominicanas se debió sin duda a que desde el 1516 hasta 1804, toda la isla incluyendo la parte del oeste se denominó así (Santo Domingo Español y Saint Domingue Français), y desde 1821 al 1844 toda ésta se llamó oficialmente Haití, (períodos de Independencia Efímera y Dominación Haitiana).

b) A propósito del Territorio, al definir la isla que ocupamos conjuntamente con Haití, la única denominación factible, a falta de un improbable acuerdo dominico-haitiano que sea diferente, es la aceptada por la comunidad científica internacional: “Hispaniola”, que no es otra cosa que el nombre de “Española” con el  que la bautizó el Descubridor Cristóbal Colón, que estuvo vigente entre 1492 y 1516, pero latinizado para su uso en el lenguaje científico y para evitar tanto la confusión con “España”, como con respecto a “Santo Domingo” y “Haití”, como se ha denominado  esta isla en tiempos pretéritos y que no resultarían aceptables para una de  las dos  naciones.

c) Sobre los Símbolos Patrios, se propone que éstos se agrupen en un solo Capítulo III) del Título I; unos, como la bandera, el escudo y el himno, que se fijen textualmente, en tanto que, se  fijen por ley otros como la banda presidencial, una flor, un árbol, un animal y los lugares y monumentos nacionales, y obras artísticas por su especial significación para los sentimientos nacionales.

d)  Se propone que entre las efemérides patrias se conmemore el aniversario de la primera independencia nacional, que tuvo lugar el primero de diciembre del 1821; la “Independencia Efímera”, porque fue ésta la que determinó la ruptura del régimen colonial, sin perjuicio de que  las prédicas de Duarte y las guerras dominico-haitianas fueron las que grabaron  profundamente en la conciencia nacional el  ideal de la independencia, aunque nadie puede suponer que ese régimen y el de ocupación  haitiana que le siguió fueran de carácter colonial.

 Por análogas razones México celebra su independencia conmemorando el “Grito de Dolores”, del cura Hidalgo en 1810, aun cuando este movimiento fracasó rápidamente y fue solo en 1821 cuando ese país alcanzó su emancipación de la mano del ex-virrey procericida y tránsfuga Iturbide,  pero considera su  héroe nacional a Benito Juárez, caudillo de la Restauración de la República de 1867. Venezuela celebra como su independencia la dirigida por  Francisco de Miranda en 1811, por ser la primera, aunque fracasó, considerándose a Bolívar “El Libertador”, porque la logró realmente en 1821 después de dos intentos, cuando creó la “Gran Colombia”; en tanto que su rival José Antonio Páez fue quien separó a Venezuela de esa federación en 1830. Lo mismo  sucedió con los países centroamericanos, que se independizaron en su conjunto en 1821, aunque se hicieron independientes por sí mismos a partir del 1838, pero celebran la primera, que es la común.