Consultorio familiar: Quiero casarme pero me duele dejar a mi madre

Soraya Lara de Mármol

Pregunta del lector: Tengo 37 años. Soy hijo único y vivo con mi madre. Nunca me he casado. Mi madre ha rechazado las novias que he tenido. Es muy estricta y de temperamento difícil. Tiene valores morales y religiosos rígidos. Sufrió bastante para criarme sola y lo valoro. Pienso que si la dejo sería mal hijo, pero a la vez deseo casarme y tener los míos. ¿Qué me sugiere?

Respuesta de la terapeuta: En el transcurso del desarrollo y crecimiento de la familia ocurren acontecimientos que delinean su estructura familiar con funciones determinadas, que de no tener sus límites o fronteras claras y bien delimitadas, podrían desencadenar modificaciones en las vinculaciones que podrán terminar en fusiones que impiden la individuación de los miembros.
En la familia compuesta por dos miembros, como por ejemplo la madre y un hijo, sin un tercero que permita mantener una distancia prudente que impida la fusión de la díada, la fusión conlleva la pérdida de la individuación o renuncia de sí mismo para someterse al otro que absorbió la identidad y autonomía para plegarse a los deseos de la madre o el padre.

En la configuración simbiótica de una madre y un hijo, no existe la posibilidad de una tercera persona, la novia o la esposa, porque se constituye en una amenaza de separación. Atacar, criticar y distanciar a quien se acerca es la estrategia más efectiva para que el hijo no intente distanciarse y asumir su Yo autónomo.

Este tipo de madre está convencida de que su inversión emocional y económica fue mayor, por lo que exige lealtad y compromiso. Cree que merece más de lo que dio. Termina explotando emocionalmente al hijo. Vive boicoteando toda posibilidad de separación que implique la individuación.
Cualquier intento de separación podría generarle angustia, no se percibe a sí misma como una entidad autónoma, sino que percibe al hijo como una extensión de sí. Su comportamiento y sus actitudes se destacan por la posesividad, demanda de cercanía y acompañamiento incondicional. Exige ser considerada como confidente. No admite la separación.

Usted entiende su situación, solo le falta comenzar su proceso de individuación de manera gradual, sin que le provoque sentimientos de culpa. Podría pensar que separarse de su madre es abandonarla.
En esta etapa, separarse exige cierto cuidado, es distanciarse sin romper con ella.
Evite la manipulación.