CONSULTORIO DE FAMILIA

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Sicologa, Terapeuta familiar
Pregunta del  lector:
Antes las NAVIDADES se celebraban en la integridad de la familia, incluso los negocios no abrían los día 24 y 31 de diciembre porque el público no asistía a esos lugares; ahora estos son los más concurridos y de mayor venta de bebidas alcohólicas.  La mayoría de los jóvenes solo realizan el cumplido de la cena y se retiran a las calles en busca del bonche y la bebentina con los resultados fatales que suelen suceder.

Respuesta de la terapeuta: Las tradiciones han cambiado significativamente. Nosotros participamos de esos cambios. Somos parte activa de ellos.

La gran mayoría de los padres sólo dicen “los tiempos han cambiado, en nuestro tiempo las cosas no eran así”, “estos muchachos nacieron en otra época donde la gozadera es lo importante” Pero no se involucran en hacer que las cosas cambien.

Me parece que de las actividades que más significado tienen aún, para compartir en familia, son la Navidad y el 31.

Las demás carecen de valor familiar.

Hemos pasado del estilo de vida familiar, la solidaridad, la unión al individualismo, al Yo como centro de disfrute sin tomar en cuenta a quiénes hacemos felices.

La época donde reinaba la solidaridad con el prójimo, el amar y honrar a tu madre y padre carecen de importancia y valor.

Los ancianos son vistos como estorbos en sus vidas, no como  humanos que nos han dejado un gran legado familiar y como parte de nuestro linaje.

Prevalece  darles mayor disfrute y complacencia a  los hijos, que enseñarles a retribuir  lo que se les ha dado y a partir de lo que  han recibido.

Los hijos son deificados más que hacerlos reconocer que los padres son los sujetos que merecen el reconocimiento por los méritos ganados por sus contribuciones en la hechura de ellos como seres humanos.

Los que creemos en la familia tenemos que seguir actuando para que prevalezcan los rituales a favor de ella.

Las tradiciones familiares permanecen si las mantenemos durante el transcurso del tiempo. No esperemos que se den solas y con hablarlas, “hay que hacer que ocurran”.

Es bien sabido que los chicos necesitan de mucha excitación, entonces haga un 24 y 31 divertidos, llenos de encanto. Sea creativo y encienda  la felicidad en casa.

La felicidad no llega sola. Es una actitud y una decisión. ¡Empiece hoy!