CONSULTORIO DE FAMILIA

Pregunta de la lectora:  Tengo 7 años de casada. Tengo mucho miedo de tener un hijo. Es mucha responsabilidad. Es una personita que con cualquier error le puede hacer daño y afectar su personalidad. Mi esposo insiste en tenerlo. Prefiero divorciarme. No quiero tenerlo para solo complacerlo a él. ¿Debo divorciarme?

Respuesta de la terapeuta: No acostumbro a recomendar divorcio. Es una decisión personal en  la que cada quien tiene que estar muy convencido. Es una decisión por convicción no por recomendación. Quien quiere separarse no pregunta, actúa.

Pensar en divorcio implica decidir en el aquí y el ahora; y reflexionar sobre las consecuencias futuras. Cada quien decide lo que entiende es de mayor conveniencia. Decidir implica hacerlo sin herir al cónyuge ni a uno mismo.

La maternidad tiene dos funciones básicas, una biológica y otra socializadora. Una mujer puede ser madre biológica, dar vida y parir, pero sin el ánimo de asumir la tarea de crianza.

A través de la tarea de la crianza  se van construyendo los vínculos afectivos y el sentido de pertenencia.  La maternidad va más allá de lo biológico por las implicaciones  humanas que conlleva esta función, la formación humana.

La ilusión y las expectativas de ser madre de alguna manera soslayan algunos temores y activan otros. Algunas preocupaciones serán de carácter físico/biológico de la criatura y el otro de desempeño de las funciones maternales.

Si en sus pensamientos predomina el temor a asumir la responsabilidad con la sumada creencia de que podría hacer daño, tendría que valorar profundamente la opción.

Tener hijos no es tan solo un mandato social y biológico, es una tarea trascendente, desde mi punto de vista. Implica mantener la sobrevivencia del ser humano. Es la extensión de la familia, las creencias, la cultura y de alguna forma del sí mismo a través de los hijos.

Su opción a la maternidad dependerá de su realidad personal y familiar. Sus temores podrían estar profundamente enraizados en su experiencia de vida.

Una valoración a tomar en cuenta es la posibilidad de que el padre asuma el rol de crianza de manera más activa en el cuidado y educación.

Si la maternidad le genera angustia, elija. El buen recibimiento, la calidez y el buen trato son lo que una criatura se merece.

Guardarle un buen escenario para la vida es una forma de amar y trascender.