CONSULTORIO DE FAMILIA

Pregunta de la lectora: Le voy a ser sincera, yo quiero seguir casada con mi pareja, pero nos hemos distanciado mucho. Sé que opté hace unos años llevar una agenda paralela. Él le dedica mucho tiempo al trabajo. Evitaba acompañarme a las cosas que me gustan. Creí que dejándolo que hiciera su vida y yo hacer la mía junto a mis hijos era la clave. ¿Cuál sería su opinión?

Respuesta de la terapeuta: La vida en pareja tiene su propia complejidad, porque tiene su propia dinámica influenciada por las expectativas de cada uno hacia la relación y hacia cada persona.

Comprender y aceptar las expectativas mutuas son factores preponderantes para la estabilidad y bienestar de la pareja.

En mi experiencia trabajando con parejas y observándolas desde una perspectiva de género, la complementariedad y reciprocidad de la mujer tienden a definirse y moldearse tomando en cuenta al marido.

Las mujeres en nuestra cultura aprenden  por diferentes medios a evitar y confrontar sus parejas, generalmente por temor a la reacción y a que éstos  les emplacen abiertamente a dejarlos si ellas no aceptan sus términos del tipo de relación que ellos quieren.

Usted buscó la forma de adaptarse a la modalidad de él. Entendió que esa alternativa era la más viable en ese momento. Y quizás le fue bien por un tiempo.

Sus hijos han crecido. Su tarea de crianza como fuente socializadora se ha modificado. Ahora tiene más tiempo disponible y se da cuenta del gran vacío que siente por la distancia de su pareja. Su refugio ha cambiado. Ahora quisiera tener el nido de pareja. El cual parece no fue, pero ahora cree podría ser.

Si su pareja no está disponible para usted, sobre todo como usted anhela, tendrá que seguir reinventando la vida para seguir con nuevas fuerzas y mantenerse dentro de  la relación, aunque su pareja siga en la periferia.

Piense en las zonas de  confort que pueden compartir y nutrirse.

Si en algún momento la convivencia se le hace más difícil y usted comienza a deprimirse, tendrá que pensar qué hacer.

Ojalá no lleguen al punto donde sientan que no tienen planes, objetivos ni metas comunes.

A mayor  individualidad de la relación, más autonomía, pero con mayor riesgo a una separación o infidelidad.

Hasta tanto no esté segura en la decisión de separación, no lo haga.

La seguridad le dará confianza para seguir adelante.