Consultorio de familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo 3 hijos. Los beso y doy caricias. El mayor de 14 años me dice que lo voy a gastar. Le cuesta recibir afectos. A veces me molesto y le digo que quien lo vea actuar así, pensará que nunca ha recibido amor de nadie. Él es cariñoso cuando le parece. Si lo sigo haciendo le puedo causar problemas?

Respuesta de la terapeuta: Su hijo ha iniciado la etapa de la adolescencia, período descrito como crítico por los cambios que están ocurriendo, no tan solo fisiológicamente sino por la activación de ciertas hormonas que le imponen cambios en el comportamiento, la forma de relacionarse y ver el mundo.

La mirada desde sí mismo hacia fuera tiene la carga interpretativa de sus emociones y la de los demás. En este período la familia es un puente entre ellos y el mundo exterior. Comienzan a vincularse con pares de amigos con los que comparten intereses comunes. Usted notará que su hijo buscará estar más tiempo con ellos; se comprenden entre sí mismos.

Los cambios en esta etapa modifican la relación con los padres, iniciando una fase de autonomía, pero aún no tienen la madurez ni las herramientas necesarias para lograrla.

Dentro de estos cambios están las formas expresivas del afecto. Los varones, por la descarga hormonal de testosterona, podrían ponerse huraños e irritables, reservados, aislados. Prefieren estar en la habitación encerrados. Es una forma de delimitar su territorio. Pueden manejar el mundo desde este lugar.

Los adolescentes necesitan de la comprensión de los padres. Bajar las exigencias ante su comportamiento, demostrarles que se les entiende. Esto no quiere decir que se cambien los valores y la idiosincrasia familiar.

Las reglas cambian para ajustarse al ciclo familiar con hijos adolescentes. El modo de relación de padres hacia hijos cambia porque estos cambian. De alguna manera los padres sienten la presión del cambio, porque no toman en cuenta el proceso evolutivo.

Los padres se centran e interpretan estos cambios como un desafío para ellos. Los tildan de rebeldes como si se tratara de un acto contra ellos y no como una etapa de desarrollo.

El vínculo con su hijo estará siempre. Siga dándole cariño, este no hace daño. Hágalo sin exceder a lo tolerado por él.

En la memoria emocional de su hijo quedan registrados los besos y los afectos.

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