Consultorio de Familia

soraya lara de marmol

Pregunta del lector: Estoy desesperado con mi pareja, pues no nos entendemos, a pesar de que llevamos muchos años casados. Daría cualquier cosa para estar con ella, creo que estoy en el límite. No nos escuchamos, peleamos por todo. Me desespero. Dígame algo que me entusiasme a quedarme con ella porque la amo.

Respuesta de la terapeuta: El mejor entusiasmo es el que emana de la persona misma y la voluntad de permanecer unidos.
Tome en cuenta a qué le presta mayor atención. Concentrarse en las actitudes y reacciones que le desagradan de ella amplifica su percepción de intolerancia. Piense qué detenta en usted ese comportamiento que lo hace sentir vulnerable frente a ella, independientemente de lo que ella diga o haga.
¿Qué le detona? ¿Qué piensa? ¿Qué siente? y ¿Por qué usted elige reaccionar de determinada manera? ¿Qué gana o pierde con sus reacciones emocionales y conductuales? Fíjese en sus propias reacciones y emociones, pués ganará más enfrentado a estas.
Esto le ayudará a disminuir las tensiones que experimenta y a preservar su estado anímico sin llegar a exasperarse.
Tomen tiempo para mejorar la intimidad emocional y disfrutarse en actividades placenteras para ambos. Quizás han perdido la capacidad de divertirse y reirse uno del otro. Perder el humor como pareja aumenta la tensión y disminuye la creatividad para preservar la unión sin maltratarse.
Muchas parejas no se percatan de que se reaccionan mutuamente en actitud defensiva, se ofenden y no toman en cuenta lo que dice el otro. Ignoran los sentimientos porque se centran en defender su punto de vista sin considerar el impacto de sus acciones sobre la pareja.
La finalidad es defender su verdad, sin ceder un solo instante para entender que también la pareja ofendida tiene su punto de vista que cree es el acertado.
Diríamos que es una guerra de percepciones y contrapercepciones, por eso es vital la búsqueda de entendimiento. No hay que detenerse solo en reaccionar“porque tú….”, sino plantearse qué pueden hacer para sobreponerse al conflicto.
Cada quien debe asumir su responsabilidad hasta lograr el cambio. La responsabilidad ha de estar enfocada en “yo haré mi parte y no dependeré de la reacción del otro”. Es tomar control consciente de las emociones y las reacciones individuales, esto permite que el cambio ocurra con mayor rapidez.
Asuma: “Soy responsable de mis emociones y comportamientos”