Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora:

En estos momentos atravieso por una crisis de ansiedad que me impide sentirme bien y desarrollar mis actividades diarias con cierta normalidad. Me siento tan incómoda que no quiero salir ni hablar. Me irrito con facilidad. Me despierto asustada y mis pensamientos no paran, siempre dando vueltas sobre lo mismo. ¿Cree que pueda superarla sin buscar ayuda?

Respuesta de la terapeuta:

La ansiedad puede manifestarse en diferentes niveles de severidad, por tanto, la necesidad de ayuda dependerá de su grado o intensidad para manejarla y sobreponerse.
Los síntomas pueden presentarse con pocas quejas somáticas y malestar. Generalmente, las personas sienten cierto nivel de estrés y de preocupación, pero la pueden tolerar y manejar.
Tener cierto nivel de ansiedad es adaptativo porque permite a las personas prepararse para dar respuestas ante situaciones desconocidas que les permitan protegerse, tomar precauciones o considerar ciertos comportamientos para afrontar lo que ocurre y sentirse más seguras.
Cuando la ansiedad es incapacitante, afecta el curso normal de la vida de las personas, las hace sentir desbordadas y con la percepción de no tener control sobre lo que le sucede, es el momento en el que hay que buscar atención psicológica.
Las personas se anclan en su malestar; los pensamientos se vuelven recurrentes e incómodos, se tiene la sensación desagradable de incontrolabilidad de los síntomas y aumenta el temor de lo que le pueda pasar de cara al futuro. Si la persona que no tiene un proyecto de vida le angustiará pensar en un futuro que ve incierto.
Cuando la ansiedad ha llegado a estos extremos, es muy difícil que la persona pueda salir por sí mima de la situación, por lo que un tratamiento farmacológico puede ayudar a recobrar, en primera instancia, la sensación de control sobre los síntomas experimentados.
El tratamiento solo no es suficiente. La persona tiene que evaluar junto a su terapeuta cuáles podrían ser las posibles causas que le generan ese malestar, revisar su estilo de afrontamiento ante la adversidad y explorar de dónde surge la sensación de incontrolabilidad con relación a la situación que atraviesa.
¿Qué puede hacer? Asumir la responsabilidad del tratamiento, comprometerse con su bienestar, entender que no siempre se puede tener control sobre todos los acontecimientos que le suceden, desarrollar un plan saludable con propósitos que eleven su calidad de vida y que le confieran un significado gratificante.
Cuide su salud mental.