Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta del lector:

Soy católico y educo a mis hijos en la fe. No estoy de acuerdo con que en las escuelas se lea la Biblia, pues entiendo que es la familia la responsable de la educación religiosa. Los compañeros de escuela de mis hijos no profesan la misma religión. Otros padres dicen no creer en Dios. Creo que debemos respetar las creencias de los demás. ¿Usted qué opina?

Respuesta de la terapeuta:

Los representantes de las iglesias y los creyentes tienden a reaccionar fervorosamente cuando perciben que sus creencias están bajo amenazas que impliquen disminución o desaparición de sus prácticas y costumbres religiosas.
Las sociedades a través de los grupos organizados poseen una serie de mecanismos reguladores que contribuyen a mantener las creencias sin que estas desaparezcan. Se mantiene la cohesión grupal y se desarrollan nuevas estrategias de difusión con ideas convincentes que captan la atención de sus seguidores.
La familia también posee mecanismos regulares que restringen a sus miembros con la finalidad de que no se desvíen de sus creencias a pesar de que existan presiones externas en torno a la religión.
Los mecanismos que regulan los rituales y rutinas religiosos controlarán que las prácticas se mantengan y los miembros de la familia no se desvíen de las creencias.
Otro mecanismo regulador es la activación de los sentimientos culposos.
Quien se distancie de esta creencia puede ser expulsado del sistema o acusado de ser “pecador o descarriado” y se convierte en el chivo expiatorio de la familia. A pesar de que uno de los hijos se distancie de la creencia, la familia se reorganiza y no pierde su cohesión como grupo familiar.
En torno a este tema hay que considerar lo que estable la Constitución de la República acerca de la libertad de cultos y el derecho de las personas a practicar otra religión que no sea cristiana o respetar a los que no profesan ninguna.
En la República Dominicana se ha avanzado en materia de derechos humanos y constitucionales a la libertad de cultos y de libre expresión.
La familia como transmisora de creencias mantendrá esa función a pesar de que en las escuelas no se lea la Biblia porque mantiene los rituales religiosos en los que cree y practica.
La fe es personal, no es transferible. La familia es el modelo.