Consultorio de Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo intenciones de divorciarme. No he dado el paso por temor a que mis hijos se traumaticen. Estoy casi segura de que su padre se divorciará de ellos si nos separemos. Si estando casados es mal padre, imagino lo que será después. ¿Es preferible esperar que crezcan?

 

Respuesta de la terapeuta: Predecir que sus hijos se traumatizarán como consecuencia de un divorcio es un riesgo.
En muchas familias un divorcio podría representar un alivio para algunos de los miembros, si acaso no sería para todos. En muchos casos, podríamos hablar de familias en situaciones riesgo, como por ejemplo, cuando hay violencia intrafamiliar: violencia contra la pareja, incesto o un historial de conflictos crónicos no resueltos, entre otros.
En algunos casos encontramos familias en las que uno de los padres emigra y se desvincula afectiva y económicamente de los hijos. La comunicación es escasa, para no decir inexistente. No hay encuentros ni celebraciones de rituales ni se comparten responsabilidades.
Otras se caracterizan por la ausencia o abandono emocional del padre que vive en el mismo hogar. La presencia en los rituales familiares es escasísima, hasta tal punto que los hijos y la pareja aprenden a vivir sin la presencia del esposo-padre.
Estos cambios suceden a través de los mecanismos adaptativos que ocurren gradual e inconscientemente. La familia se organiza y ejecuta sus funciones entre los miembros que se interrelacionan, entre entretejen un balance relacional de justicia basado en el merecimiento adquirido.
Estos mecanismos consolidan la relación entre los que se encuentran presentes.Una parte de la familia comienza a reconocerse como unidad independiente y el padre queda gradualmente excluido dentro de ciertas funciones que les son propias, participaciones y celebraciones.
Si sus ausencias se consolidan, él mismo se distancia y la familia lo asume.Sabe que forma parte del sistema, pero reconoce que su posición es distante física y emocionalmente, entonces la estructura se modifica.
El divorcio (legal) o la separación (consensual) no son más que la concreción de un proceso que comenzó tiempo atrás, que ahora se legitima para ponerle fin a una funcionalidad que podría no ser beneficiosa para todos.
Además, la familia resiliente sobrepasa la adversidad y se sobrepone a los procesos emocionales dolorosos.
El divorcio en sí mismo trae sus consecuencias, lo que sí se puede evitar es causar lesiones emocionales mayores.
Asúmalo desde la dimensión ética.