Consultorio de Familia

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Pregunta de la lectora: ¿Cómo podría darme cuenta si convivo con una persona manipuladora? ¿Es fácil salir de este tipo de relación? ¿La manipulación es una enfermedad?

Respuesta de la lectora: Las personas manipuladoras no son detectables fácilmente.
Son capaces de llevar a sus víctimas a hacer cosas sin que se percaten de que son manipuladas. Son expertas en condicionar gradualmente mediante conductas seductoras hasta lograr su objetivo, crear la sumisión pasiva.

El objetivo principal es usar a los demás para satisfacer sus necesidades. Saben motivar muy bien para que los demás actúen bajo un supuesto acto de voluntad, que hagan las cosas solicitadas sin resistencias. Si no lo consiguen por las buenas, lo hacen a través del castigo, como por ejemplo la violencia física.

En algunos casos, pueden aparentar ser buenas personas, complacientes y estar disponibles, de esta manera, las víctimas hacen las cosas para complacerles y agradarles, sin darse cuenta de que se encuentran en la posición de sumisión y atrapadas bajo un esquema de lealtad perversa.

La manipulación en sí misma, no es una enfermedad, es un comportamiento aprendido.
¿Se puede salir de una relación con un manipulador? Depende. Hay personas que aun conociendo que están en una relación de esta naturaleza permanecen unidas, les cuesta sobrevivir en la cotidianidad, pero hacen el intento y tratan de descifrar lo que les sucede.
Otras personas hacen conciencia de la situación que viven, detectan las características y lo enfrentan. Leen, consultan con sus amistades confiables, que en las que creen, les advierten respecto al riesgo y el daño que han sufrido.

Si las personas afectadas no se fortalecen psicológicamente a sí mismas, así como a sus defensas, se aceptan como son y aprenden a no ceder a las manipulaciones, están muy lejos de romper definitivamente con el manipulador.

Sin duda alguna, como víctimas, tienen que cambiar la forma de pensar sobre sí mismas, modificar la manera de actuar que activaba los mecanismos de la sumisión y complacencia. Deben aprender a no ceder a las presiones ejercidas a través del miedo, la culpa y la vergüenza.

El trabajo es arduo, pero se puede. Hay que deconstruir la forma desadaptada de pensar, es decir, modificar los pensamientos distorsionados generados por los manipuladores.
Un punto importante, es desarrollar la capacidad de afrontar la situación, establecer límites, distanciarse, reafirmarse y demostrarse a sí mismas que sí se puede.