Consultorio De Familia

Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora:

Me di cuenta de que me distancié de mis amistades y compañeros de trabajo porque siempre pienso que me juzgan y critican. He terminado aislada y sin amistades íntimas. Reconozco que me pasa igual con la familia. ¿Qué me aconseja?

Respuesta de la terapeuta:

Muchas personas asisten a la psicoterapia al darse cuenta de que se encuentran aisladas de sus familiares y sin amistades íntimas.

Estas personas sufren mucho porque se sienten atrapadas por ellas mismas. Han construido una actitud de hipervigilancia y desconfianza hacia los demás. Interpretan negativamente los comentarios. Incluso, algunas personas atribuyen a los comportamientos o a ciertos comentarios la intencionalidad de ataque.

Las suposiciones y las interpretaciones negativas se vuelven recurrentes. Piensan una y otra vez sobre lo mismo. Algunas personas han comentado que juzgan y critican a los otros de la misma forma en que creen que estos lo hacen. Este tipo de pensamientos incide en que se asuma una actitud distante.

No solo predomina la distancia, sino también una actitud de sospecha recurrente, lo que puede generar reacciones de hostilidad. También aparece en las personas la sensación de sentirse heridas, con poca valoración de los demás, de no caer bien y de ser pocas aceptadas.

Anhelan estar con los demás, sentir que pertenecen a un grupo y ser parte activa, pero su actitud crítica y negativa bloquea la espontaneidad para participar con libertad e integrarse y disfrutar como los demás.

Las personas que atraviesan por una situación parecida pueden lograr cambios relevantes si revisan y evalúan sus pensamientos, actitudes y reacciones, no enfocándose en los demás, sino en su proceso intrapsíquico y sus respuestas emocionales.

Quienes lo hacen aprenden a tener dominio sobre lo que les sucede, comprenden mejor sus presiones internas, cómo potencializan sus pensamientos y cómo quedaban atrapadas.
La ventaja es que se puede cambiar y tener mejor control sobre los pensamientos y las emociones sin proyectar sobre los demás las propias sombras, temores y ansiedades.
Cambiar toma tiempo.

Hay que perseverar hasta lograrlo. Es un proceso que requiere de compromiso, esfuerzo y práctica.

Cuando se consigue el cambio, las relaciones con los demás se transforman, son más fluidas, abiertas y sinceras. Los prejuicios no predominan, se logra no suponer lo que los demás piensan y sienten.

El cambio inicia por sí mismo. La autoconfianza es fundamental para sentirse seguro en cualquier tipo de relación.